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Ichimoku Fibonacci

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Evitá estos cuatro errores al invertir en la bolsa

Equivocarse una o dos veces es parte del proceso de aprendizaje. Equivocarse muchas veces es una señal de que no estamos aprendiendo. El trader que recién se inicia a comprar y vender acciones muchas veces suele incurrir en los mismos errores. Equivocarse al invertir en la bolsa tiene un ingrediente adicional: puede ser muy caro.

Acá repasamos algunos de esos errores más frecuentes y sobre los que hay que prestar mayor atención.

1. No tener un plan al invertir en la bolsa


“Planeá tu operación, operá tu plan”

El método para invertir en la bolsa lo es todo. Iniciar un trade sin haberlo planificado es sacar todos los números para salir perdiendo. Tener una estrategia personal a la hora de abordar cada trade nos permitirá delinear una hoja de ruta para saber cuando ingresar, donde ubicar los stop loss y profit targets, y cuando cerrar un trade. El plan es la clave del éxito.

Autoimpoernos reglas no solo nos brinda un objetivo y un plan de acción claro. Además, nos permite separarnos de las emociones y no tomar decisiones impulsivas o apresuradas ante un movimiento del precio. Esto, en el largo plazo, redundará en resultados consistentes.

Planeá tu trade, ejecutá tu plan.

Lee también: Cómo armar un plan de trading

2. Permitir que las pérdidas se acumulen

No asumir las pérdidas en una posición perdedora y dejar que se acumulen puede ser una herida fatal para nuestra cuenta. Muchos al ver rojo en una operación entran en pánico y se paralizan. Es en este momento donde debemos dejar nuestro orgullo a un lado y cerrar la posición.

Aferrarse a una posición perdedora creyendo que se terminará revirtiendo es una conducta peligrosa que pone en peligro el capital. Por el contrario, asumir las pérdidas y comenzar a planificar un nuevo trade no solo es una actitud sana sino que además nos ahorrará severos dolores de cabeza.

Más: Mirá el video “Inicio de un trade en vivo” en YouTube

3. Dejar que las emociones intefieran en tu trade

“El trading es 80% conducta y solo 20% conocimiento. Si podemos controlar a la persona que vemos en el espejo podremos hacer mucho dinero” — Steve Burns

Los seres humanos tenemos emociones y son imposibles evitarlas. Sin embargo, a la hora de invertir en la bolsa es fundamental dejar las emociones a un lado. La codicia, la ira, el miedo o el optimismo pueden atentar contra nuestro capital y provocarnos grandes pérdidas.

Las emociones pueden nublar nuestro sentido común al invertir en la bolsa. De esta manera, el miedo nos puede llevar a cerrar una posición de forma prematura. Si ubicamos un stop loss, por ejemplo, un 2% debajo del precio de entrada y terminamos cerrando la posición cuando el precio cae un 1% respecto de nuestro ingreso, podemos llegar a convertir un trade ganador en uno perdedor.

En el mismo sentido, la codicia también puede convertir un trade ganador en uno perdedor o, en el mejor de los casos, en uno que arroje menores ganancias. Si en nuestro afán de obtener más ganancias nos desvíamos de nuestra estrategia e ignoramos el profit targetpodríamos reducir nuestras ganancias por dejarnos llevar por las emociones.

Más: Mirá el video Cómo controlar tus emociones en YouTube

4. Tradear cuando no es necesario

“Si la mayoría de los traders aprendieran a sentarse sobre sus manos el 50% de las veces, estarían haciendo mucho más dinero” —Bil Lipschutz

La ansiedad, la ambición por ganar más dinero, o la sensación de que nos estamos perdiendo oportunidades pueden llevarnos a operar más de lo necesario. Esto es una creencia errónea. Si seguimos esos impulsos terminaremos ejecutando trades que no hemos estudiado lo suficiente o en los que realmente no había ninguna razón para abrir una posición. 

Una buena regla para no incurrir en overtrading es fijar un límite máximo de operaciones en una rueda o reducir el horario en el que estamos activos en el mercado. Si continuamos operando una vez que alcanzamos nuestros objetivos diarios terminaremos por entregar el dinero que ganamos de nuevo al mercado.


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Cómo invertir en la bolsa y no fracasar en el intento

En muchos países invertir en la bolsa es sinónimo de oportunidad, excepto en Argentina. Los argentinos solemos ver el invertir en la bolsa como algo distante a nosotros.

En el mejor de los casos, la bolsa es considerada una timba, una especie de casino financiero que solo sirve para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

En el peor de los casos, ignoramos que la bolsa sea un vehículo de inversión disponible para todos los que cuentan con un pequeño (¡o gran!) capital ahorrado.

La bolsa es una inversión inteligente, solo si se opera de forma inteligente. También está repleta de mitos. “¿En qué podemos invertir?”, se pregunta un argentino. “En ladrillos”, es la respuesta casi unánime. Nadie dice “Quiero invertir en la bolsa”. No quiero ser peyorativo. Nuestro país ha transitado una historia económica turbulenta, repleta de altibajos, que ha moldeado y dejado su marca en nuestra cultura tradicionalista a la hora de invertir.

¿Preferís video? Clickeá acá para ver el Episodio 1 de Bolsa para Prinicpiantes en YouTube

En otros países la situación es diferente, muy diferente. En Estados Unidos, invertir en la bolsa es algo de todos los días. Una ama de casa invierte en la bolsa, un carpintero planifica su retiro invirtiendo en acciones, su jefe también, y el profesor de su hijo no se queda atrás.

En este artículo no pretendemos explicar qué es la bolsa, cómo comienzan las empresas a cotizar en bolsa o qué es una oferta pública de acciones. Vamos a ir directamente al grano. ¿Qué son las inversiones en activos financieros? ¿Qué implica invertir en la bolsa?

Para intrducirnos en el mundo de la bolsa requerimos de un agente o broker bursatil que será nuestra puerta de acceso. A través de ellos podremos intevenir en diferentes activos: renta fija, renta variable, CEDEAR, letras del banco central, cauciones, cheques de pago diferidos, y toda otra operatoria relacionada con el llamado de mercado de capitales secundario. Todos podemos ser parte de él.

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Paremos un segundo y repasemos algunos de los activos que acabamos de mencionar. Los instrumentos de renta fija son también llamados títulos públicos o bonos y representan deuda estatal. Los activos de renta variable, el tema que nos compete a nosotros, son las acciones de empresas que cotizan en bolsa. Estas empresas pueden ser privadas (Molinos), públicas o mixtas, es decir que cuentan con capital privado como estatal. Por último, los CEDEAR replican en pesos la evolución del precio de activos extranjeros como acciones de Apple, Citibank o la minera Vale de Brasil. Son empresas que no están presentes en el país pero que así y todo se pueden operar en el país.

Invertir en la bolsa es como apsotar en el casino

¿En que quedamos?¿La bolsa es una timba, como se suele decir, o no? Eso en parte depende de la persona que toma la decisión de tradear en los mercados de capitales. Probablemente, si vos decidís meterte en la bolsa sin haberte informado de cómo se comportan los precios o haber estudiado algunos coneptos básicos los resultados van a ser similares a los del casino: te vas a ir con las manos vacías.

Un trader no inteligente está condenado al desastre. Comprar cuando el precio está en su máximo, y vender en el mínimo, es la receta para el deastre. El precio está en constante en movimiento y los gráficos son una expresión gráfica del valor de una acción en un determinado momento.

La variación del precio nos dice mucho sobre el papel (acción) que estamos analizando. En un movimiento alcista, cuando el precio sube, habrá varaciones también hacia la baja, y de manera inversa en los movimientos bajistas. El precio nunca sube o baja de forma recta sino más bien en un zigzag. Cuando un precio deja de subir y comienza a bajar, o viceversa, estamos ante lo que llamamos cambio de tendencia.

No todo es un sube y baja. Los precios, a lo largo del tiempo, suelen mostrar una tendencia definida. Los llamamos canales y con ellos podemos identificar en que momento se encuentra el precio de una acción. Podemos estar ante un canal alcista (cuando el precio sube), uno bajista (cuando el precio baja), o uno lateral (cuando no hay una tendencia definida al alza o a la baja).

Si no estudiamos el movimiento de precios o la empresa, podemos decir que la bolsa es un casino. Compré a $10, vendí a $5 y perdí el 50% de mi dinero. “Hice una apuesta y me fue mal”, dice el trader que no es inteligente y asocia a la bolsa con el casino. Nuestro objetivo es tener las herramientas para saber en qué momento comprar y vender y en vez de perder el 50%, ganarlo.

Nadie tiene la bola de cristal

Ni yo, ni nadie, tiene la bola de cristal. Quien te asegure ganancias aseguradas te está mintiendo, manténganse lejos de esos. Acá hablamos de probabilidades, vamos a intentar prevér nuestras inversiones y estar del lado de las probabilidades. O mejor dicho de que las probabilidades estén de nuestro lado.

Nadie puede garantizarte ganar dinero en la bolsa. Una famosa frase, que suele ser atribuída a Benjamin Franklin, dice que “los impuestos y la muerte son las dos únicas cosas completamente ciertas en la vida”. De la primera no estoy seguro, pero la realidad es que vivir se trata de tomar riesgos. No hay garantía de que si compramos dentro de una tendencia alcista vamos a ganar dinero, pero aumentarán nuestras probabilidades, y mucho.

Suele decirse que en la bolsa hacen falta las tres P: plata, pelotas y paciencia. Y estudiar. Si seguimos este sencillo consejo puede ser obténgamos un nuevo amigo: el dinero inteligente.

¿Cómo invierten los inversores?

Artículo publicado originalmente en Bolsas y Mercados Españoles,  ¿Cómo invierten los inversores? en mayo de 2008.

Por Daniel Villalba Vila

La teoría financiera que podríamos llamar clásica, desarrollada a lo largo de los últimos 50 años desde el artículo seminal de Markowitz, parte del principio fundamental que los inversores son racionales y que los precios del mercado reflejan en todo momento y de manera instantánea el valor fundamental de los títulos. Este principio fundamental es la base de la llamada Hipótesis del Mercado Eficiente. La consecuencia de este principio es que un inversor racional no puede hacer nada para “ganar” al mercado. A esta teoría financiera, que se estudia en las facultades de económicas y administración de empresas desde hace muchos años, se la suele denominar Teoría de Cartera Moderna (Modern Portfolio Theory o MPT en sus siglas en inglés). Parte de los resultados de esta teoría consiste en un conjunto de recomendaciones de cómo debe actuar un inversor

De acuerdo con el principio de racionalidad económica, lo que debe hacer un inversor es intentar maximizar su riqueza final. Para cumplir este principio, y dando como válida la Hipótesis del Mercado Eficiente, lo mejor que puede hacer este inversor racional es invertir en el mercado de manera diversificada de una forma igual a la del mercado y permanecer en esta misma cartera salvo por necesidades de liquidez o debido a variaciones de su situación actual o de cambio en sus necesidades futuras.

A pesar de la cantidad de libros de texto y de artículos que sostienen los principios anteriores sobre la forma en que deben comportarse los inversores, lo cierto es que la evidencia empírica nos dice que las cosas no suceden de la forma en que, de acuerdo con la MPT, deberían suceder o, por lo menos, no enteramente.

Las decisiones de los inversores a la luz de la behavioral finance

La behavioral finance, a partir de los años 80, intenta explicar en qué aspectos y porqué la realidad difiere en algunos aspectos relevantes de lo que predice la MPT. En dos artículos publicados en esta revista (D. Villalba, 2001 y 2003) se explican algunos de los elementos fundamentales en los que se basa la behavioral finance para probar o argumentar el porqué en realidad el mercado o los inversores no se comportan, por lo menos enteramente, tal y como predice la MPT.

En este artículo nos centraremos en algunos elementos relevantes en el proceso de decisión de los inversores. Estos elementos a los que nos referimos son: 1) decisiones de venta, 2) decisiones de compra y 3) diversificación. A cada uno de ellos le dedicaremos una sección. Dado el importante incremento de la utilización de Internet por parte de muchos inversores, adicionalmente, dedicaremos una sección a los efectos de Internet en la actuación de los inversores.

En general, para cada una de estas secciones, intentaremos contestar a las siguientes preguntas: a) ¿Cómo debería actuar un inversor de acuerdo con los postulados de la MPT?. b) ¿De qué forma o formas realmente actúa? c) ¿Qué consecuencias tiene para la propia riqueza del inversor y/o para el mercado?

Las respuestas a las preguntas b) o c) no necesariamente podrán darse de forma rotunda. Muchas veces serán aproximaciones al problema que confirmarán o no futuras investigaciones. La teoría y la investigación empírica existente en estas materias no está, en muchos casos, suficientemente desarrollada como para poder obtener conclusiones definitivas por lo que es perfectamente posible que algunas de las explicaciones sobre el comportamiento real de los inversores o las causas del mismo puedan cambiar a lo largo de los próximos años

Decisiones de venta

De acuerdo con la MPT, los precios de cualquier valor siguen un paseo aleatorio. Esto significa que la mejor predicción sobre el precio futuro de un valor es el que tiene hoy. La consecuencia inmediata de este resultado es que no tiene ningún sentido vender un valor para, a continuación, volver a comprar éste mismo valor u otro diferente(1).

Nuestra expectativa de ganancia debida a la diferencia entre los precios venta y de compra sería nula. Solo tendríamos una pequeña pérdida debida al coste de la comisión por la venta y compra de títulos.

Es posible que necesitemos vender una parte de nuestra cartera porque, por ejemplo, precisemos de liquidez. ¿Qué títulos debemos vender entonces?. Conforme a la MPT lo que deberíamos hacer es básicamente vender los títulos de forma proporcional a la composición de nuestra cartera. Así si necesitamos liquidez del 20% de nuestras inversiones, deberemos vender el 20% de cada uno de los valores que tenemos en cartera(2) .

En resumen, para la MPT, no tiene sentido comprar y vender títulos para obtener un beneficio. El mercado no es predecible y, en consecuencia, no es posible obtener un beneficio realizando trading. En definitiva, de acuerdo con la MPT, comprar y vender solo produce una pérdida igual a los costes de transacción. La ganancia esperada por diferencia de precios de compra y venta es nula. Pero si, por alguna circunstancia, tenemos alguna predicción fiable que nos dice que el precio de un valor va a bajar, lo racional es vender, independientemente de que el valor en concreto a vender se obtenga un beneficio por su venta o que ya estemos en pérdidas y, por lo tanto, simplemente realicemos esta pérdida.

¿Los inversores realmente actúan tal y como hemos descrito en los párrafos anteriores? En general, la respuesta es no. Los inversores tienden a no realizar las pérdidas, esto es a no efectuar la venta real, en valores en los que pierden y, en cambio, vender antes de tiempo aquellos en los que tienen ganancias. Una gran parte de los inversores venden valores ganadores y mantienen perdedores. La behavioral finance tiene dos tipos de explicaciones para este comportamiento, ambos incompatibles con la MPT: la creencia de los inversores en la reversión a la media y la llamada aversión a la pérdida y el efecto disposición.

Reversión a la media

La reversión a la media es el principio según la cual existe un valor medio de cada valor al cual se acaba volviendo en algún momento. Así, si un valor tiene un precio que el inversor cree que está por debajo del que le corresponde (su valor “medio”) , tarde o temprano, el precio de este valor subirá hasta llegar a ese precio. Y, en consecuencia, recuperará las pérdidas que está teniendo en este momento. Si, en cambio, el precio está por encima de ese valor “medio”, acabará bajando hasta llegar al mismo. De esta forma, el inversor vende aquellos títulos que cree que su precio ha subido por encima de su media y no vende (o compra) aquellos cuyo precio de mercado está por debajo de su valor medio. Así, si el inversor tiene una serie de valores que entiende que están infravalorados por el mercado, tiende a mantenerlos esperando hasta que vuelvan a su valor “medio”.

Aversión a la pérdida

La aversión a la pérdida es un concepto que se deriva de la prospect theory (Kahneman y Tvesky, 1979) según la cual los inversores son reacios a realizar pérdidas – y por tanto vender- un valor en el cual el precio de venta es inferior al precio al que lo han comprado. La aversión a realizar pérdidas, no solamente es común entre los inversores en valores financieros sino también en el mercado inmobiliario (Coval y Shumway, 2000). En algunos casos la decisión de vender o no es también un problema de contexto (descripción de problema o framing: Tversky y Kahneman, 1992), esto es, la decisión de vender depende de la forma en como se formula o expresa la decisión. Un ejemplo muy simple de esta idea es el de la media botella llena o vacía. Supongamos una situación en la que existe el 50% de que el precio de un valor siga bajando y el 50% de que suba. Para mucho inversores no es lo mismo plantearse el problema diciendo que “el valor tiene un 50% de probabilidades de subir” que “el valor tiene un 50% de probabilidades de bajar” aunque ambos reflejen evidentemente el mismo hecho objetivo.

Efecto disposición

El comportamiento debido a la aversión a la pérdida es una parte de un comportamiento más general de los inversores llamado efecto disposición (Shefrin y Statman, 1985, Odean 1998 y Odean, 1999) según el cual, los inversores mantendrían demasiado tiempo activos en pérdidas y venderían demasiado pronto activos con plusvalías. Los últimos son actitudes propias de inversores aversos al riesgo y, en cambio, los primeros serían propios de inversores amantes del riesgo, algo que es incompatible, para una misma persona, con lo que antes hemos denominado inversor racional. Esto supone una curva de utilidad en forma de S en la que el punto central es el precio de referencia (Kahneman y Tversky, 1979). La evidencia empírica indica que para los inversores sujetos a este efecto, la rentabilidad de los valores que venden es superior a la de aquellos que mantienen en su cartera (Odeon, 1999), esto es, actuando de esta forma, obtienen una rentabilidad inferior a la que obtendría si, efectivamente, vendieran antes valores que están en pérdidas y más tarde los que están en ganancias.

De acuerdo con Bernartzi y Thaler (1995) los inversores son mucho más sensibles a las pérdidas que a las ganancias en el sentido que las primeras influyen el doble que las segundas. También argumentan que éstos son miopes, en el sentido de que solo “ven” a muy a corto plazo. De esta manera, inversores con estas características son enormemente sensibles a pérdidas en períodos cortos de tiempo. Este sería, por ejemplo, el caso del inversor que se siente muy disgustado o ansioso cuando le llega el extracto de cuenta de su banco o de su asesor financiero en el que se destacan pérdidas en su cartera o en algunos de sus valores o que, conociendo perfectamente la composición de su cartera, está pendiente casi permanentemente del valor de su cartera, especialmente si está en pérdidas

¿Existen mercados alcistas y bajistas?

Una evidencia sobre la aversión a la pérdida que conoce o puede comprobar cualquier persona que lleve algunos años en el mercado de valores o que examine los datos estadísticos existentes, es que cuando el mercado es bajista disminuyen muy notablemente el número de transacciones que se producen. No solo en los mercados financieros sino también en otros mercados como el inmobiliario. Buena prueba de ello es el número de empresas dedicadas a la intermediación en la compraventa de viviendas que están cerrando todos los días en España debido a la disminución del precio de la vivienda.

De acuerdo con la MPT, no se debe vender, salvo por necesidades de liquidez o de mayor diversificación. Pero, sabemos que los inversores venden y compran en unos períodos más que en otros. En realidad, lo que sucede es que la MPT ni tan siquiera contempla lo que llamamos habitualmente mercados bajistas o alcistas. Para la MPT no hay mercados sobrevalorados ni infravalorados. Los valores siempre están en su precio correcto. Y por eso, de acuerdo con la MPT, no tiene sentido comprar y vender. Es evidente que esta no es una idea compartida por los profesionales y probablemente tampoco por la mayoría de los académicos. Esto es, los resultados de la MPT son totalmente incompatibles con la existencia de mercados que normalmente conocemos como mercados alcistas (bull) o bajistas (bear), aunque ciertamente no tenemos una definición, por lo menos clara, de estos conceptos. A día de hoy, no tenemos aún ninguna teoría o explicación medianamente sólida de la razón por la que se producen mercados alcistas y bajistas. Algunos incluso niegan su existencia. Después de la burbuja de las punto com en el año 2000, y la consiguiente bajada de tipos de interés por parte de Alan Greenspan, muchos hablaron de una burbuja de activos (mercado alcista en bolsa y en el mercado inmobiliario). El propio Greenspan confesó la imposibilidad de saber si realmente había un mercado alcista o no. En definitiva, parece que existen mercados alcistas y bajistas pero no sabríamos como definirlos, y en consecuencia, tampoco sería obvio como actuar sobre los mismos por parte del inversor o de los reguladores.

Ya hemos mencionado antes que el inversor racional no debe, en principio, comprar o vender si no es porque precisa de liquidez pero, en todo caso, y dado el sistema impositivo habitual en todos los países, si algo podría considerarse racional es vender aquellos valores que tiene y que están en pérdidas con el fin de desgravar el correspondiente impuesto y no vender aquellos que están en ganancias ya que a esta ganancia deberá restársele el correspondiente impuesto por las ganancias obtenidas. A pesar de ello, lo más habitual es que prevalezca el efecto disposición, lo que supone un claro perjuicio económico para el inversor. Por ahora, no tenemos una explicación razonable para este comportamiento que podemos considerar claramente como no racional.

Decisiones de compra

La decisión de compra de un inversor racional no es diferente que la de venta que ya hemos explicado en la sección anterior. Se invierte al principio y, salvo necesidades o cambios sobrevenidos en el inversor, no se deben hacer nuevas compras porque tampoco se hacen ventas. Sin embargo la realidad, de nuevo, es bastante diferente. Una gran mayoría de inversores compran y venden de manera más o menos regular.

Las decisiones de compra y de venta tienen, sin embargo, condiciones diferentes a la hora de decidir. Para empezar, un inversor que quiere vender solo tiene que analizar los valores que tiene en su cartera. En general, este no es un número muy elevado. Aunque en teoría podría vender valores que previamente podría alquilar (venta en corto) esta práctica sigue siendo muy poco común entre la gran mayoría de los inversores. En cambio, si su decisión es la de comprar, en principio el inversor podría comprar cualquiera de todos los valores que se ofrecen en el mercado. En muchos mercados, esto son cientos o miles. En realidad, nadie analiza todos los valores susceptibles de ser comprados para escoger los mejores. De hecho, ni tan siquiera las sociedades de valores o bancos más grandes analizan todos los valores que cotizan.

¿Cuál es entonces la forma más habitual de comprar? De acuerdo con Barber y Odean (1999) los inversores tienden a invertir en aquellos valores que llaman su atención por la razón que sea, incluso aunque esta atención sea debida a noticias negativas. Los mencionados autores llaman a esta forma de actuar efecto atención. Evidentemente, tener información y/o analizar cada uno de los valores susceptibles de ser comprados tiene un coste importante y, por lo tanto, puede ser perfectamente racional no analizarlos todos puesto que el coste de su análisis podría ser muy superior al obtenido debido a una mejor selección de los mismos. El hecho es que el efecto atención restringe el universo de valores a invertir a aquellos que han recibido una mayor atención por parte de los medios, a veces, incluso por razones que no tengan nada que ver con sus expectativas de beneficios. Evidentemente, no parece racional escoger solo entre aquellos valores que más han llamado la atención aunque, por otra parte, no sabemos muy bien cual debería ser la forma en la que habría que seleccionar un primer número limitado de títulos objeto de análisis. Generalmente los bancos de inversión y/o brokers realizan análisis de un nú- mero relativamente limitado de todos los valores que cotizan en los mercados, muchas veces en función de la capitalización o del free float. Sin embargo, es evidente que no siempre los valores con mayor número de análisis son los que obtienen mayores rentabilidades.

Ya hemos visto en la sección anterior que algunos inversores son miopes o tienen aversión a las pérdidas. Este tipo de inversores tienden a tener carteras más conservadoras (con un mayor porcentaje de renta fija a corto) que la que les correspondería de acuerdo con lo que sería recomendable conforme a una decisión más racional. Si por alguna razón tienen carteras que están más de acuerdo con su perfil objetivo de riesgo, en cuanto se producen situaciones de pérdidas perfectamente normales, se sienten profundamente ansiosos y pueden o suelen generar graves discusiones con los gestores que les llevan su cartera. Finalmente, acaban teniendo carteras mucho más conservadoras que las que se derivarían de una decisión racional atendiendo a su perfil de riesgo objetivo. Esto es, acaban comprando y teniendo en su cartera un mayor porcentaje de deuda pública a corto plazo que el que les correspondería por su perfil objetivo de riesgo.

Diversificación

Es bien conocido el dicho popular de que no deben ponerse todos los huevos en la misma cesta. Uno de los pilares básicos de la MPT es que una cartera debe ser diversificada. Más aún, el Capital Asset Pricing Model (CAPM) concluye que la cartera más adecuada es aquella que tiene valores en la misma proporción que los que componen el mercado más una parte dedicada a un activo sin riesgo (por ejemplo, deuda pública a un año). El porcentaje dedicado al activo sin riesgo dependerá de la mayor o menor aversión al riesgo del inversor. El mercado considerado debe ser, en principio, el más amplio posible puesto que de esta forma la diversificación es mayor. La máxima diversificación posible tiene, sin embargo, dos condicionantes: para un inversor pequeño o relativamente pequeño puede resultarle excesivamente caro diversificar, especialmente fuera de su país de origen dado los mayores costes de transacción que deberá soportar en estos casos y que pueden no compensarle de las ventajas de una mayor diversificación. Segundo, fuera de su mercado doméstico y sobre todo fuera de su propia divisa puede tener riesgos importantes debido a la volatilidad de la divisa en la que se quiera diversificar y, a veces, en los posibles riesgo país o de cualquier otro tipo y que no tiene en su mercado doméstico. Por lo tanto, aunque en principio es conveniente diversificar al máximo, cuando se consideran diferentes mercados ésta no debe ser normalmente en proporción a la capitalización de cada valor en el mercado total considerado.

Sesgo de ambigüedad y familiaridad

Una buena parte de los inversores diversifica mucho menos de lo que recomienda la MPT. Una primera explicación de la insuficiente diversificación de los inversores es el llamado sesgo de ambigüedad y familiaridad (Heath y Tversky, 1991 y Fox y Tversky, 1995). La idea central que subyace en estos sesgos es que las personas se sienten incó- modas para tomar decisiones (por ejemplo, invertir en un determinado valor) cuando no pueden asignar una cierta probabilidad al resultado de su decisión. Esto es, tienen una gran incertidumbre o ambigüedad sobre las consecuencias de sus decisiones. Y, en cambio, son más proclives a decidir en aquellas cuestiones en las que pueden asignar una probabilidad (muchas veces subjetiva) a los resultados de su decisión, esto es, se sienten más cómodos o con una mayor familiaridad sobre el tema que deben decidir. Estos sesgos tienen como consecuencia que los inversores tienden a invertir más en su mercado doméstico que lo que recomienda una diversificación eficiente o, aún más y peor, tienden a invertir solo o casi solo en aquellos valores que les son más conocidos, familiares o sencillamente se sienten más competentes porque quizá conozcan mejor el negocio de la empresa en cuestión, por ejemplo, debido a que el propio inversor o algún familiar o amigo trabaja en la empresa o porque tienen análisis de unos pocos valores que les proporciona el director de su sucursal bancaria o algún amigo. En definitiva, el inversor tiende a invertir en los valores de los que cree tener un mayor conocimiento y obviar aquellos que cree desconocer en parte o enteramente. Todo ello hace que tienda a invertir en unos pocos valores, desde luego muchos menos que los que recomienda la MPT.

Pero no todos los inversores, pequeños y grandes, tienen problemas derivados del sesgo de familiaridad y ambigüedad. Existe, efectivamente, una demanda importante y creciente para invertir en carteras diversificadas. Para satisfacerla el mercado ha creado unos fondos llamados ETFs (Exchange Trade Funds) (3) cuya composición es una réplica exacta de algún índice. Y, por lo tanto, cada título de un ETF representa una pequeña parte de un índice. De esta forma el inversor puede diversificar, de acuerdo con la MPT, con unos costes de transacción mucho más bajos que si tuviera que invertir él mismo en una cartera diversificada. Este tipo de fondos ha crecido de una manera vertiginosa desde finales de los 90, lo que avalaría un incremento de la creencia de los inversores en las recomendaciones derivadas de la MPT y, paralelamente, en una disminución de los sesgos a los que hemos aludido en esta sección.

El resultado de una diversificación insuficiente es un aumento del riesgo del inversor, lo que se traduce en una mayor e innecesaria volatilidad de su cartera, esto es, para la misma rentabilidad esperada, el inversor poco diversificado tendrá una mayor volatilidady, en consecuencia, su cartera será menos eficiente.

El efecto internet

En estos últimos años ha habido un gran aumento en el número de inversores que compran o venden directamente en el mercado mediante un ordenador personal conectado al mercado vía Internet en lugar de hacerlo mediante órdenes escritas o por teléfono a algún intermediario financiero. El efecto visible más importante que ha tenido la extensión en la utilización de Internet por parte del inversor ha sido el aumento del número de compras y ventas realizadas por el propio inversor. Generalmente las transacciones realizadas a través de Internet son más baratas que aquellas que se realizan de la forma tradicional.

Sesgo de sobreconfianza

El mayor número de transacciones que se observan cuando un inversor opera a través de Internet parece deberse al llamado sesgo de sobreconfianza que podríamos definir como la creencia en la habilidad, la capacidad o la simple intuición de uno mismo para actuar o tomar decisiones de forma acertada. La psicología cognitiva ha estudiado extensamente este sesgo para una gran cantidad de situaciones. En el caso de los inversores, los que tienen este sesgo creen que son más listos, tienen mejor intuición y mejor información que la mayoría de los que le rodean: amigos, familia o incluso profesionales. Los propios profesionales no están exentos, muchas veces, de este sesgo. La sobreconfianza de los inversores se manifiesta de dos formas: la llamada sobreconfianza de predicción y la sobreconfianza de certidumbre. De acuerdo con la primera, sabemos que los inversores, o incluso los expertos en general, dan unos intervalos de confianza en sus predicciones que son mucho más estrechos que los que realmente se deducen de datos estadísticos objetivos. Así, por ejemplo, cuando a principio de año se suelen publicar las estimaciones del nivel índice bursátil correspondiente a final de año, por ejemplo del IBEX-35, el conjunto de expertos (probablemente más del 90% de ellos) produce estimaciones que varían en un máximo de 8 o 10 puntos porcentuales entre el mínimo y el máximo (por ejemplo entre el 5% y el 15% de aumento del índice) cuando objetivamente sabemos que una variación dentro de este intervalo solo se produce con una probabilidad de alrededor del 20%. En otras palabras, la realidad de la variación del IBEX-35 solo estará dentro del intervalo pronosticado por los expertos una vez cada 5 años.

La sobreconfianza de certidumbre aplicado a nuestro hipotético inversor con este sesgo es aquella actitud por la que el inversor cree estar muy seguro de que tal o cual valor se va a comportar de una determinada manera. Fischhoff, Slovic y Lichstenstein (1977) llegaron a la conclusión que algunos eventos que las personas dicen que van a ocurrir con seguridad (probabilidad = 1), verdaderamente ocurren solo el 80% de las veces y que aquellos que con seguridad no van a ocurrir (probabilidad = 0) en realidad ocurren el 20% de las veces. De una manera más general, los experimentos en psicología cognitiva, demuestran que las personas solemos calibrar mal la probabilidad con la que puede ocurrir algún hecho.

Internet y la abundancia de la información

La utilización de Internet ha incrementado notablemente la información que tienen los inversores del mercado y esto ha supuesto, o está suponiendo, un aumento de la sobreconfianza de los inversores. De esta forma, creen tener un mejor conocimiento y control de cada situación que la que tenían antes de utilizar Internet. Incluso, en ocasiones, la utilización de Internet ha cambiado el criterio de decisión que el propio inversor tenía antes de usarlo (Barber y Odean, 2001). Una mayor información puede aumentar, al principio, la precisión de la previsión y una decisión más adecuada. Sin embargo, demasiada información puede empeorarla (Steward, Heideman, Moniger y Reaga-Cirincione, 1992). Es claro que Internet puede producir una gran sobreabundancia de información y, en algunos casos, empeorara la calidad de las decisiones tomadas. Otra consecuencia del aumento de la sobreconfianza debido a una mayor información es un incremento en el número de transacciones realizadas por parte de los inversores sobreconfiados en sus habilidades. Como ya hemos visto anteriormente, de acuerdo con la MPT, una mayor actividad de trading no supone unas mayores ganancias sino todo lo contrario. Ciertamente, y aunque las transacciones por Internet suelen ser bastante más baratas que mediante procedimientos más tradicionales, un incremento en el número de transacciones puede resultar finalmente en un mayor coste para el inversor y, en consecuencia, una menor rentabilidad, y ello al margen de los otros posibles efectos ya comentados.

NOTAS:

(1) Salvo que se pretenda con ello una mayor diversificación de la cartera.

(2) Naturalmente, si tenemos muy pocas acciones de cada valor y los costes de transacción son importantes, puede no ser recomendable esta forma de actuar.

(3) Para una descripción de los que se ofrecen en España puede verse, por ejemplo, www.bolsasymercados.es/ETF.

BIBLIOGRAFÍA:

Barber, B., y Odean T. (1999) “The Courage of Misguided Conviction:Trading Behavior of Individual Investors”. Financial Analysts Journal. Nov/Dec 1999.

Barber, B., y Odean T. (2001) “Boys will be boys:gender, overconfidence and common stock investment”. Quarterly Journal of Economics 141, 261-92.

Bernartzi, S., y Thaler R. (1995) “Myopic loss aversion and the equity premium puzzle”. Quarterly Journal of Economics 110, 75-92.

Coval, J., y Shumway T. (2000) “Do behavioural biases affect prices?. Working Paper. University of Michigan.

Fischhoff, B., Slovic P. y Lichstenstein S. (1977) “Knowing with certainty: The appropriateness of extreme confidence” .Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance 3, 552-64.

Fox C. y Tversky A. (1995) “Ambiguity aversión and comparative ignorance” Quarterly Journal of Economics 110, 585-603.

Heath C. y Tversky A. (1991) ”Preference and belief:ambiguity and competence in choice under uncertainty”. Journal of Risk and Uncertainty 4, 5-28.

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Shefrin, H. y Statman, M. (1985) “The disposition to sell winners too early and ride losers too long”. Journal of Finance 40, pp 777- 790.

Steward T., Heideman K., Moniger W. y Reaga-Cirincione P.,(1992) ”Effeccts of Improved Information on the Components of Skill in Weather Forecasting”. Organizational Behavior and Human Decision Processes 53, 107-34.

Tversky. A. y Kahneman D. (1992) ”Advances in prospect theory: cumulative representation of uncertainty”. Journal of Risk and Uncertainty 5, 297-323.

Villalba D. (2001) “Behavioral Finance: Un paradigma emergente en finanzas”. Bolsa de Madrid 102, octubre 2001, 56-61.

Villalba D. Villalba (2003) “Son los inversores racionales”. Bolsa de Madrid, 119, abril 2003, 52-55.

El autor es Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid

Encuesta sobre Brokers Argentinos 2016

Hace algunas semanas les pedí a mis seguidores en Twitter que participaran de la segunda parte de la encuesta de brokers de bolsa en Argentina.

La idea era ofrecer una mayor transparencia en un mercado dominado por unos pocos, donde el secretismo es la regla y las altas comisiones inevitables.

El resultado de ese pedido me abrumó. Recibimos más de 150 respuestas y por eso les quiero agradecer por participar.

Antes de meternos de lleno en los resultados me gustaría hacer algunas aclaraciones. En primer lugar, todos los datos vertidos en esta segunda parte fueron proveídos de forma anónima, y no fueron verificados. Por supuesto, algunos datos coinciden con la primera parte del reporte, otros nos brindan información adicional sobre algunas sociedades de bolsa no incluidas en el anterior relevamiento, o no muestran la flexibilidad que existe a la hora de negociar comisiones en algunos brokers.

Solamente incluimos aquellos brokers sobre los que recibimos al menos cinco opiniones, sin embargo podrán revisar los resultados completos (en crudo) de la encuesta al final de este artículo. Si no tuvieron tiempo para completar la encuesta u olvidaron hacerlo, aprovechen la sección de comentarios de este artículo para compartir su experiencia.

Invertir OnLine: Lider a regañadientes

Con 57 personas respondiendo Invertir OnLine (IOL), esta sociedad es la más utilizada por quienes participaron de la encuesta. IOL no cobra costo de mantenimiento en caso de que esté activa la cuenta, es decir que se haga al menos una operación mensual, de lo contrario se cobra $50 + IVA. Esto fue ponderado como un problema para aquellos traders de largo plazo, mientras que para aquellos que operan en un corto plazo la comisión del 0,7% puede ser demasiado alta (las tarifas varían según volumen operado).

Pese a que su nombre remarca la importancia de internet, la plataforma web de IOL no recibió la aprobación que uno imaginaría. Los problemas se multiplican especialmente en los días de gran volumen, coinciden los encuestados. Estos inconvenientes incluyen la falta de sincronización con las cotizaciones en tiempo real, y la demora a la hora de procesar órdenes. En el aspecto pasivo, fue destacada la plataforma para graficar de IOL, aunque esta se ve limitada por una compresión máxima diaria.

Aunque con varios problemas, casi un 80% de los que dijeron operar con este borker lo recomiendan, especialmente a los principiantes. Los usuarios más avanzados probablemente encuentren en IOL una herramienta limitada al no permitir el lanzamiento en descubierto o las cauciones.

Por último, la atención al cliente es considerada mediocre. Los telefonistas brindan respuestas muy generales, no tienen mucho conocimiento acerca del rubro en el que trabajan y muchas veces simplemente se limitan a repetir lo que figura en el sitio web.

Bull Market Brokers: Un toro sin fuerza

Después de IOL, Bull Market Brokers (BMB) fue la otra sociedad que recibió un número considerable de reseñas, 20 para ser precisos. BMB no cobra costo de mantenimiento de cuenta cuando se haga una operación cada 6 meses, y en el caso de las operaciones intradiarias se bonifica una de las puntas.

Las comisiones anunciadas de 0,6% para la operación de acciones resulta en un 0,8% una vez aplicado impuestos y el derecho de mercado. Uno de los encuestados se quejó de la comisión en el caso de cobro de dividendos, “son comos socios tuyos, unos delincuentes”, dijo.

La atención al cliente en Argentina es mala en todos los sectores de la economía, y en el caso de las sociedades de bolsa no es la excepción. Los encuestados informaron que la atención telefónica no es buena, con personal poco entrenado e incapaz de resolver problemas propios de la operatoria. En el lado positivo, BMB brinda un análisis mensual de distintos activos para orientar al inversor, una herramienta que puede serle útil a los recién iniciados.

Finalmente, la plataforma de BMB no es mejor que la de IOL. Los encuestados mencionan problemas similares: problemas de sincronización de precios, imposibilidad de ver colas de compra/venta, demora en el procesamiento de órdenes (espacialmente en Rofex y RF). Un 75% de los usuarios que la utilizan, recomiendan usar BMB, especialmente por los costos y la bonificación intradiaria.

Portfolio Personal: cambió para mejor

En tercer lugar, 17 personas, dijeron operar en el mercado a través de Portfolio Personal. Esta broker acaba de renovar su plataforma web y los usuarios dijeron estar conformes con la nueva versión. La nueva interfaz para operar incluye gráficos provistos por TradingView (como los de investing.com) aunque sin compresión menor a la diaria puede significar un problema para los que operan en el cortísimo plazo.

Con comisiones del 0,6% + IVA, Portfolio Personal se ubica dentro del promedio general, y no se mencionan falencias en la atención al cliente. Uno de los encuestados cuestionó la calidad de los análisis de mercado y las recomendaciones que brindan desde la empresa. En niveles similares a los de IOL, un 82% de quienes dijeron operar con esta sociedad la recomiendan.

Bancos: Comodidad ante todo

Un 5% de los encuestados utilizan bancos como brokers de bolsa. La mayoría de ellos consignaron que esta decisión la tomaron por cuestiones de comodidad. Principalmente porque al operar con el banco que uno ya es cliente no debe incurrir en pasos adicionales como hacer una transferencia de fondos o presentar toda la documentación legal nuevamente.

Esta opción, de todos modos, incluye trae algunos problemas. El primero de ellos son altas comisiones, y en todos los casos innegociables. El Banco Credicoop encabeza la lista en este sentido con 1,13% para la compraventa de acciones, mientras que otros bancos como el Santander Río, Comafi o Provincia, cobran comisiones del 1%.

En el caso del Santander Río y el Banco Credicoop la operatoria es muy limitada, dicen quienes llenaron la encuesta. Pero en el caso del de capitales españoles, pese a la simpleza y falta de herramientas para operar, se destaca la velocidad de respuesta cuando se envía una orden. “Cuando disparás la orden aparece inmediatamente en las puntas del Bolsar”, señaló un usuario.

Puente: Buenos, pero…

Puente Hnos. recibió la reseña de cinco usuarios que lo calificaron positivamente, en especial respecto de la atención al cliente y la velocidad a la hora de enviar órdenes.

En el caso de Puente, las comisiones oscilan entre 0,5% y 1% +IVA, y el mantenimiento de cuenta alcanza los $90. Sus usuarios destacan la seriedad, la eficiencia en el asesoramiento y la resolución de problemas, y la velocidad de la plataforma para el envío de ordenes. En el debe queda la facilidad de usar la plataforma web y la falta de gráficos.

Rava: Altos costos

En el caso de Rava los usuarios destacaron los altos costos para operar. Estos incluyen os $156 de mantenimiento de cuenta y las comisiones superiores al 1% si se suma el IVA y los derechos de mercado. La conclusión es que los altos costos no se condicen con el nivel de atención al cliente que brinda que dista de ser bueno.

Para ver los resultados completos de la Encuesta sobre Brokers Argentinos y revisar los resultados que no incluimos en el resumen hace click acá.

¿Cómo se forma una taza con asa?

Aunque mis operaciones consisten más en seguir los flujos de capitales basándome en tendencias que mida con medias móviles claves hay un patrón del gráfica que encuentro muy útil y tiene altas probabilidades de éxito. Sí, estamos hablando de la taza con asa.

La taza con asa es un patrón bullish de continuación de tendencia, es una de las figuras más nuevas y puede ser fácilmente identificada en el gráfico de precios. Este patrón fue popularizado por William J. O’Neil en la primera edición su libro How to Make Money in StocksPara que la configuración de la taza con asa tenga las más altas probabilidades de tener éxito debe ser precedida de una tendencia alcista. El patrón consiste en dos componentes claves: (1) la taza y (2) el asa.

La parte de la taza es creada cuando comienza la toma de ganancias o el mercado está en una corrección y el precio de la acción cae formando el lado izquierdo de la taza. El fondo de la taza se forma cuando ya no quedan vendedores del papel en los mínimos y los compradores entran en acción impulsando el precio hacia arriba. La mayoría de las veces cuando el papel comienza a subir en una tendencia alcista sobre el lado derecho de la taza fracasa en el break out y no logran superar la resistencia para buscar nuevos máximos, se forma el asa. El segundo intento de buscar máximos habitualmente tiene éxito ya que los vendedores pudieron vender y la acción sale hacia nuevos máximos.

Este patrón deja el escenario preparado para una tendencia alcista porque la mayoría de los inversores de corto plazo venden a medida que el papel cae dentro de la taza, el fondo se formó cuando los tenedores del papel rechazaron vender por menos del nivel de soporte en la base de la taza, luego los tomadores de ganancia son superados cuando el papel sube por el lado derecho de la taza. Los traders que vendieron en los nuevos máximos la primera vez que se alcanzó ese precio cuando salía de la taza fueron el último grupo de vendedores a superar y para cuando la acción rompe el patrón por segunda vez la falta de vendedores lo impulsa hacia arriba ya que entrar en el ascensor bullish es más caro porque nadie quiere dejar su lugar llegado ese momento.

Taza con asa

Este es un checklist para verificar si la figura de la taza con asa pone las probabilidades realmente de tu lado:

  1. La taza con asa no indican buenos trades si el mercado está en una corrección general o en un mercado bearish.
  2. El patrón tiene mejores chances si se trata de un papel en un sector fuerte que tiene pronósticos de crecimiento de sus ganancias.
  3. La figura tiene que ser precedida por una tendencia alcista.
  4. Verificá la profundidad y el ancho de la taza. Una taza con asa habitualmente corrige el 20%-30% de su máximo del lado izquierdo, o una vez y media a dos del promedio del mercado. La mayoría duran entre tres a seis meses, aunque pueden observarse tazas rápidas de siete semanas o de duración mayor a un año.
  5. Buscar la forma clásica. Si tenés que debatir que estás ante una taza, no es una taza.
  6. Notá cuánto de la taza esta en la mitad inferior. Una subida consistente sobre el lado derecho es lo mejor.
  7. Intentá identificar una forma de U y que el volumen se seque en el fondo de la taza. Si el volumen se seca en ese momento indica que los fondos han perdido interés en vender. Y bases con la forma de U tiene más probabilidades de éxito que las que tienen forma de V.

*Steve Burns es fundador de New Trader U.
Publicado originalmente en New Trader U. Traducido por Ichi Jr.

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La psicología del inversor

La parte más importante de invertir y es la psicología del inversor. Invertir es una constante lucha en la cual el campo de batalla no es el mercado ni los consejos recibidos sino que lo podemos encontrar dentro de uno. Te estresarás por las pérdidas, estarás agitado al decidir si entrar o salir de una posición y estarás obligado a pensar sobre quién sos y qué es lo que estás intentando lograr. Pero el punto crucial llega cuando aprendés sobre cosas tuyas que preferirías no reconocer. Las dejarás a un lado en tu subconsciente y te quedarás con la parte fácil como por ejemplo echarte la culpa o buscar una mejor manera de hacer las cosas.

Este tema atraviesa nuestras vidas en varios formatos. Desafortunadamente los procesos de toma de decisiones a lo largo de la vida, incluyendo la constante administración de nuestras inversiones, se forman dentro de nuestro sistema de creencias que, a su vez, están influenciados por nuestras experiencias de la infancia y, aunque menos, por nuestras experiencias posteriores. Digo desafortunadamente porque discutir las creencias erróneas para invertir de alguien es como intentar convencerlo de que abandone su religión. No importa que se les pueda demostrar resultados positivos. Se empecinan en seguir creyendo y que no se discuta más. Por supuesto, eso es bueno para los demás, porque si algunos no pierden no habría nada por ganar.

Tu filosofía de inversión se encuentra impulsada por tus creencias. Una persona que usa análisis fundamental o análisis técnico no necesariamente será más o menos exitoso que alguien que usa a un mono que lanza dardos para tomar decisiones. Invertir no es una ciencia donde se aplican leyes y reglas sino un campo en el cual las emociones determinan lo que queremos, cómo lo vamos a obtener y de que manera vamos a lidiar con las consecuencias.

Si vas a tener éxito en las inversiones, o en cualquier aspecto de la vida, tenés que desear de manera consciente ese objetivo y creer en tu método para mantenerte fiel a el, eso es la psicología del inversor.

Entre lo consciente y lo subconsciente de la psicología del inversor

Nuestras creencias operan en dos niveles: el subconsciente y el consciente. El nivel de la consciencia es donde creemos que radica el problema y donde creamos nuestras excusas. El problema real, sin embargo, se suele esconder en el subconsciente.

Está escondido porque no queremos enfrentar la realidad del problema.

Utilicemos una analogía estremecedora pero simple: un fumador empedernido que juega en máquinas de poker. Esta persona tiene un conflicto grave. Por un lado es bombardeada a diario por la retórica de la muerte cada vez que enciende un cigarrillo. “Fumar mata”, “Fumar causa cáncer”, “El cáncer mata”, etc. Sin embargo continúa fumando. ¿Por qué? La parte consciente nos dice que fumar es adictivo, pero que no es mi culpa y que no puedo hacer nada para detenerlo. Es la culpa de las tabacaleras; a ellas hay que culpar de que fabrican cigarrillos adictivos.

El subconsciente es donde descansa la verdad. Las razones son diversas y cambian según la persona, pero el razonamiento detrás de la adicción es más probable que se trate una negación del hábito. La negación del hábito sugiere que la persona no tiene la disciplina para dejarlo o que en realidad no quiere hacerlo.

Si nos adentramos en el problema probablemente descubramos que para la persona fumar es reconfortante, incluso si ese placer le genera graves problemas de salud. ¿Por qué es placentero? Quizás porque creen que no les ocurrirá a ellos. Fumar puede causar cáncer, pero eso le pasa a los demás. Aquí está el ego en funcionamiento, el síndrome de “a mi no me puede pasar”.

Ahora miremos la psicología del inversor mientras juega con maquinas de póker. Como sabemos estas maquinas tienen una esperanza matemática negativa. Si juegas lo suficiente vas a perder dinero. No hay suerte que te permita mantenerte del lado ganador, y de todas maneras en nuestro ejemplo el hombre continúa jugando. ¿Por qué? Conscientemente puede ser la excitación, el esfuerzo por pasar el tiempo, o una actividad social. No puede ser una razón monetaria porque se trata de un juego de esperanza negativa. Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo en el subconsciente? De nuevo, pueden ser varias razones. Puede ser reconfortante; una máquina de póker no te hará comentarios negativos. Pueden ser las luces intermitentes, los sonidos placenteros, o la esporádica ganancia pero es el ambiente en conjunto el que está diseñado para que sigas jugando y reconfortarte con retroalimentación positiva. Esta persona probablemente no reciba un feedback positivo o la misma atención en otros ámbitos. Pero el ego también puede estar jugando un papel. En otras palabras el síndrome de “a mi no me puede pasar”. No soy un perdedor. Tengo suerte y voy a derrotar a las máquinas de póker. Este pensamiento entra en conflicto directo con su hábito de fumar. El cáncer le ocurre a los demás, pero las victorias en las máquinas de póker me ocurrirán a mi…

La mayor dificultad para la psicología del inversor —y es algo que veo todos los días— es devolver las ganancias no realizadas. El mercado podría, en cualquier momento, continuar la suba e incrementar esas ganancias, o en su defecto bajar y reducir las ganancias no realizadas. El pensamiento automático es que el mercado volverá directamente de donde vino y de esta manera las ganancias se “evaporarán”. Podría decirte como actuar correctamente ante esta situación pero no te ayudará porque es tu sistema de creencias lo que te impulsa a pensar así y, como ya lo mencioné, yo no puedo cambiar tu sistema de creencias.

¿Qué es lo que hay en tu sistema de creencias que te hace pensar automáticamente que las ganancias no realizadas se esfumarán en vez de aumentar? Conscientemente puede ser el temor a perder dinero o la idea de que uno tiene un derecho sobre esa ganancia y no la está dispuesto a devolverla. Cuando vamos a trabajar raramente pensamos que tenemos que devolver lo que ganamos con esfuerzo, entonces ¿por qué hacerlo en el mercado? Este es un pensamiento normal en los humanos, pero también es normal en los mercados que los precios varíen y rechazar eso es no entender cómo opera el mercado.

Nunca podemos vender en el punto más alto porque es imposible saber que sucederá en el futuro. Tener la actitud de que las ganancias no realizadas se reducirán nos habla de nuestra expectativa sobre el futuro del mercado. Este es tu subconsciente funcionando. ¿Por qué creés saber hacía donde irá el mercado si el grupo de mentes más brillantes del mundo no tiene idea? Pregúntate a vos mismo por qué creés saberlo…

Si no tenés expectativas sobre el rumbo futuro del mercado, entonces lo único que necesitás es esperar a algún tipo de confirmación antes de salir de las posiciones. Cuales son esas señales debería formar parte de tu plan de inversión. Ah, ¿no tenés un plan de inversión…?

¿Y qué hay sobre no poder soltar el gatillo por parálisis en el análisis? Cuando mucho ruido o muchas variables interfieren en proceso de toma de decisiones, ya sean boletines, revistas, columnas de opinión, etc se lo conoce como parálisis analítica. Algo que suele hacer más daño que bien. Incluso si hay información valiosa escondida en tu investigación, el proceso de toma de decisiones, así como el éxito, se hace imposible por las interferencias.

Entonces, ¿es esto consciente o subconsciente? Probablemente consciente. ¿Y que te lleva a eso?¿Cuál es la razón subconsciente? Puede ser el miedo a perder de nuevo, puede ser la necesidad de aprobación o incluso la incapacidad de asumir una responsabilidad. Si otra persona hace una recomendación para invertir, entonces no es tu responsabilidad si sale mal.

La manera más fácil de mejorar la psicología del inversor es estar al tanto de tu propio pensamiento. Antes de hacer algo que no forma parte de tu plan de inversión, preguntate por qué lo estás haciendo. Luego indaga más en esa respuesta. Si no tienes un plan de inversión entonces cuestionate porque no lo tienes.

Estas son mis creencias y me mantengo férreas a ellas.

*Nick Radge es líder director y jefe de trading e investigación en The Chartist.

Publicado originalmente en The Chartist
Traducido por Ichi Jr.

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