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Blockchain.. ¿qué? Un glosario de criptomonedas

Para quienes recién comienzan a transitar en el mundo de la blockchain y las criptomonedas muchos términos pueden resultar extraños y difíciles de comprender. ¡No tengas miedo! Leyendo este breve artículo vas a poder enterarte el significado de algunas palabras que más se utilizan cuando hablamos de Bitcoin o del resto de las criptomonedas.

Altcoins / Alternative Coins 

Se llaman así a todas las criptomonedas creadas luego del bitcoin —la primera de todas—  por tratarse de alternativas. En la actualidad existen cientos de criptomonedas y pese a que cada una tiene características particulares, son englobadas bajo esta etiqueta.

Bloque

Los bloques son cada uno de los eslabones que forman parte de la cadena de bloques o blockchain. Cada bloque contiene un conjunto de transacciones, y están vinculados entre si. Cada 10 minutos los mineros generarán y verificarán un bloque y lo agregarán a la cadena de bloques. Cada nuevo bloque reforzará la verificación de los bloque anteriores, imposibilitando la duplicación del gasto de las mismas monedas.

Cadena de Bloques (Blockchain) 

La cadena de bloques —o blockchain, en inglés— es la tecncología detrás del bitcoin. En ella se registran todas las transacciones de Bitcoin. En general, la mayoría de las criptomonedas tienen su propia blockchain donde se registra cada transacción. Cada bloque de transacciones está vinculado con el anterior, de ahí a su nombre “cadena de bloques”.

Los mineros que verifican la legitimidad de los bloques reciben a cambio una recompensa por aportar poder de cómputo a la red. Sitios como

Confirmación (Confirmation)

Una transacción de bitcoin es considerada sin confirmar hasta que haya sido incluida en un bloque de la cadena de bloques. Cuando eso ocurre se considera que tiene una confirmación. Cada bloque adicional que se verifica es una nueva confirmación.

Criptomoneda

Las criptomonedas son un tipo de monedas que utilizan herramientas criptográficas para evitar su centralización y proveer seguridad en las transacciones. Bitcoin es la primer criptomoneda. (Ver también Fiat)

Dirección (Address)

Conjunto de letras y números a dónde podés enviar y recibir bitcoins. Una dirección de bitcoin la podés compartir para que otros te envíen bitcoins. Al igual que el correo electrónico, quien tenga tu dirección podrá enviarte bitcoins, pero a diferencia del e-mail, puedes tener muchas direcciones de bitcoin en el mismo wallet (o billetera).

Doble Gasto (Double Spending)

El problema del doble gasto ocurre cuando un usuario de bitcoin u otra criptomoneda, de forma maliciosa, intenta gastar los mismos bitcoins en dos transacciones simultáneas. Una vez que una transacción es confirmada, es casi imposible incurrir en un doble gasto. Cuántas más confirmaciones tiene una transacción, más difícil es que se puedan duplicar el gasto de bitcoins.

El doble gasto en las criptomonedas, aunque muy raro, es perjudicial para quien recibe esa transacción

Exchanges

Los exchanges son mercados de compra y venta en tiempo real que permiten a sus usuarios obtener bitcoins u otras criptomonedas.

Dinero Fiat

Dinero emitido por un gobierno y cuya vigencia esta impuesta por fuerza de ley (dólares, euros, pesos, etc.)

Halving

Se conoce como halving (dividir a la mitad) a un evento que curre cada aproximadamente cuatro años y si reduce a la mitad la cantidad de bitcoins generados por bloque. El último halving tendrá lugar en 2140, cuando bitcoin alcance la emisión programda de 21 millones de bitcoins.

Minería 

Es el proceso mediante el cuál, utilizando computadoras, se efectúan cálculos matemáticos para la red bitcoin con el objetivo de confirmar transacciones. Los mineros obtienen las comisiones de las transacciones y la recompensa de bloque por cada bloque verifican y es aceptado por la red.

Monedero (o billetera o wallet)

El sistema utilizado para almacenar, recibir y enviar bitcoins. Existen distintos tipos de billeteras, pueden ser online, software que se descarga, físicas e incluso de papel. Las wallets almacenarán tus claves públicas y privadas que te permitirán recibir y enviar bitcoins.

Recompensa de Bloque

Cuando los mineros minan con éxito un bloque reciben una recompensa cómo incentivo para continuar proveyendo seguridad a la red.

La recompensa es el derecho de los mineros a generar una transacción adicional (llamada “coinbase”) de nuevos bitcoins, además de las comisiones de las transacciones del bloque. La recompensa se reduce cada cuatro años, cuando ocurre un halving.

satoshi

Corresponde a la unidad más pequeña de un bitcoin. Hay 100 millones de satoshis en un bitcoin (1 satoshi = 0.00000001)

Satoshi Nakamoto

Seudónimo del autor, o conjunto de autores, que redactó el paper original sobre bitcoin y su tecnología. Nakamoto es considerado el creador y fundador de bitcoin.

Aprende más sobre bitcoin y criptomonedas en nuestro nuevo segmento en el canal de YouTube

Mitos y realidades del análisis técnico

Quienes miran al análisis técnico desde afuera, sin entender demasiado que estamos haciendo, en general, son incrédulos. Nos ven dibujar unas líneas en el gráfico de precios de un activo y piensan que es numerología, tarot o que estamos intentando determinar la alineación de los precios con astros celestiales para predecir si el valor va a subir o bajar. Y es entendible, ¿quién no sintió eso la primera vez que acercó al análisis técnico?

Como si fuera poco, tras una primera impresión que levanta sospechas, la segunda puede ser aún peor. Lamentablemente, en el mundo del análisis técnico abundan estafadores y chantas, y muchos de los advenedizos terminan cayendo en sus garras. Por suerte son fáciles de descubrir: suelen garantizar ganancias extraordinarias y raramente los ves operando a ellos mismos en la bolsa. Miren a su alrededor y los van a encontrar.

Video: ¿Qué es el análisis técnico?

En este contexto, surgieron muchos mitos en torno al análisis técnico florecieron. Estas ideas falsas sobre el análisis técnico han privado a muchos de adentrarse en el uso de las herramientas que nos permiten analizar, observar y prever las tendencias en el valor de un activo. El analista de mercados Jonas Elmerraji enumeró algunos de estos mitos para desterrarlos.

Mitos y realdades del análisis técnico

Mito #1: Los precios del pasado no sirven para predecir los precios del futuro

Uno de las críticas más cáusticas contra el análisis técnico es la idea de que no hay forma que los precios pasados puedan funcionar como una bola de cristal para los precios futuros. Este argumento tiene varias fallas.

Cualquiera que alguna vez haya comprado una acción puede dar fe del impacto psicológico de mirar su posición obteniendo ganancias o acumulando pérdidas. Es la naturaleza humana. Eso es un buen indicador que los precios de entrada tienen, al menos, algún impacto en el comportamiento futuro. Recuerden, nosotros juzgamos nuestra performance comprando el precio actual del activo contra el precio en el que entramos — y esos precios de entrada son precios pasados. Dado que los precios de entrada tienen mucho que ver con las eventuales decisiones de cerrar la posición (o comprar más), es naif pensar que los precios pasados no tienen algún impacto en cómo se operan las acciones en el futuro.

No, no es que los precios del pasado mágicamente nos indican los precios del futuro. Más bien, los precios del pasado son significativos porque son la mejor manera de identificar de donde proviene la oferta y demanda del mercado.

Entonces, dejamos en claro que los precios del pasado impactan en alguna manera en los precios del futuro, pero ¿podemos predecir el futuro solo con un gráfico? Yo seguro que no puedo.

Voy a conceder el punto de que el análisis técnico no hace predicciones. El problema con esta afirmación es que la palabra “predicción” nos remite a una bola de cristal, o algo por estilo. Los indicadores técnicos no son una bola de cristal, y no conozco a un solo trader o analista que crea que lo son.

En la práctica, el análisis técnico es una forma de encontrar configuraciones de alta probabilidad en reacción al mercado. Con configuraciones me refiero a tomar en cuenta las potenciales barreras del precio, como la demanda, la oferta y las mecánicas del mercado. Estos factores son los que le dan al trader señales sobre el movimiento de mercado con mayor probabilidad. Los gráficos no pueden ayudar al trader a predecir el movimiento exacto del precio día a día por los próximos cinco años, pero lo pueden ayudar a generar trades fructíferos con objetivos de precio y niveles de stop loss previamente establecidos.

El análisis técnico puede ayudarnos a identificar niveles importantes en el gráfico de precios de una acción y luego reaccionar cuando algún cambio ocurre.

Como inversor, hay una diferencia entre estar en lo correcto y hacer dinero. Las predicciones son geniales para la gente que le gusta estar en lo correcto, pero las herramientas técnicas son más relevantes para los inversores que les gusta hacer dinero en reacción a importantes movimientos del mercado.

#Mito 2: La Academia dice que el análisis técnico no funciona

En el pasado, la Academia no ha sido amable con el análisis técnico. De acuerdo con modelos económicos y financieros predominantes como la Hipótesis de Eficiencia de los Mercados (HEM) y la Teoría del Paso Aleatorio (TPA), los indicadores técnicos no pueden funcionar.

Lo que la mayoría de los críticos deja afuera es el hecho de que bajo esos modelos el análisis fundamental tampoco funciona.

VideoCómo elegir acciones para invertir e iniciar un trade

Mientras que los modelos académicos tradicionales le han dado fuerza a las críticas contra el análisis técnico, nuevas investigaciones sugieren que la HEM y TPA tienen graves fallas. Investigaciones académicas que van hasta 1996 notaron que en el comportamiento del mercado en el mundo real (es decir la existencia de tendencias y la ocurrencia de caídas financieras) hacen que la TPA sea estadísticamente imposible. A resultados similares han llegado con el caso de la HEM, que esencialmente afirma que toda la información disponible es inmediatamente incorporada en el precio.

En el pasado, uno de los principales problemas con los estudios académicos del análisis técnico era el hecho de que los académicos que llevaban a cabo los estudios no eran particularmente buenos desarrollando sistemas de trading técnicos realistas. Ahora, a medida que el análisis técnico se lo comprende más, las investigaciones comienzan a mostrar rendimientos significativamente positivos para las estrategias técnicas.

Incluso más importante para los inversores minoristas, nuevos trabajos demuestra que aplicar estrategias técnicas muy sencillas para comprar y mantener índices pueden reducir el riesgo de forma dramática y mejorar los retornos netos. No es necesario ser un inversor activo para beneficiarse del análisis técnico.

#Mito 3: Los grandes inversores no utilizan análisis técnico

La idea de que el análisis técnico no es utilizada por fondos de inversión y otros inversores institucionales es común, pero es otra que no se ajusta a los hechos. Si bien es cierto que el ámbito institucional está dominado por fondos que se basan en fundamentals, casi todas las firmas de inversión institucional tienen un grupo de investigación técnica; y todas las instituciones emplean a analistas técnicos en sus operaciones.

Aunque recién ahora han comenzado a surgir fondos y ETFs puramente técnicos, mucho de los inversores y traders más exitosos han alcanzado la fama utilizando únicamente las estrategias del análisis técnico. Richard Dennis y Paul Tudor Jones son solo dos de ellos. Incluso iconos del análisis fundamental como Graham y Dodd mencionan factores técnicos en su explicación de los mercados.

En última instancia, el mérito de cualquier estrategia de inversión debería estar basado en los éxitos de sus mejores representantes, y no en el fracaso de quienes no la terminaron de entender. Está repleto de administradores de fondos institucionales que utilizan los indicadores técnicos como una de sus herramientas para tomar decisiones de inversión. Y, como dato interesante, quienes aplican análisis técnico suelen obtener mejores rendimientos que sus colegas.

De acuerdo con una investigación por David Smith, Christophe Faugère y Ying Wang, de la Universidad de Albany y de la Escuela de Negocios Kedge en Bordeaux, “con respecto a los valores medios y medianos, la ventaja del rendimiento del análisis técnico es leve, pero en términos estadísticos es significativa. El contraste se remarca con los mercados en baja, y cuando el rendimiento es medido en relación a un estándar de comparación”.

Así es como se ve la diferencia en términos de dólares desde 1993 a 2012:

Los fondos de inversión que aplican el análisis técnico tienen un rendimiento superior a los que no lo hacen

Rendimiento en dólares comparando análisis técnico contra otras estrategias.

Sin bola de cristal

Introducirse en el análisis técnico creyendo que uno va a obtener el poder de predecir el precio no solo es un error, sino que te deja expuesto a caer en manos de estafadores que pretenden vender el santo grial. El estudio y la capacitación, en cambio, te va a brindar herramientas para afinar tus análisis, y poder anticipar los cambios de tendencia y movimientos de mercado con mayores probabilidades que quienes rechazan el análisis técnico.

Si quieres aprender más acerca de análisis técnico, revisa nuestros planes para que seas todo un experto.

¿Cómo definir tu perfil de trader?

Saber analizar un gráfico te puede dar mucha información, pero a veces no es suficiente. Te dice que sucedió con el precio de un papel, pero para conocer lo que va a suceder tenés que saber algo que no está en el gráfico. Hay información que no está ni en Google, ni en Twitter, ni en los foros, ni en el chat, está en otra parte. Esto es de las tareas más importantes de un trader.

Encontrar esa información no es fácil, pero una vez que la encontramos vas a poder decir que “dominás los mercados”. ¿Y dónde está esa parte? Mirá en el espejo, allí están las respuestas. Tenés que definir quién sos, o en otras palabras: tu perfil del trader. Si tenés claro este punto podés saltearte este artículo. No lo vas a necesitar.

¿Largo o corto plazo? ¿Cupcake o torta de tres pisos?

Estamos ante la pantalla de la computadora —o ante el teléfono— y nos preguntamos “¿Cuándo tenemos que iniciar el trade? Para saberlo tenemos que contestarnos algunas preguntas.

¿Sos un inversor de largo plazo? ¿Vas a conservar tu papel más de un mes? ¿Sos un inversor de cortísimo plazo?¿Vas a conservar tu trade durante 10 minutos? ¿O sos lo que se llama un swing trader y vas a ir acompañando el papel para identificar los cambios de tendencia y tratar de seguirlos? Estas preguntas definen una parte de tu perfil, la relacionada con lo temporal.

¿Preferís video? Mirá “Tu primera operación la bolsa en 3 pasos: Paso 1” en YouTube.

¿El tamaño importa?

Otro aspecto del inversor es el que tiene que ver con la “torta”. Imaginen que el monto total de su cuenta es una torta. ¿Qué pedazo de esa torta le vamos a signar a nuestro trade? Podemos asignarle el 100% de la torta, podemos dividirla en 4 porciones de 25% cada una, 3 porciones de 33% de cada una. Dependerá si estamos armando un portfolio o estamos armando un trade para entrar y salir. Esto es lo que se llama size position.

Nuestra size position puede definir si nuestra cuenta está en rojo o verde. Diversificar nos permite tener un papel que arroje muchas pérdidas y tener otro que tenga ganancias y se terminen por equilibrar. Esto es consecuencia de haber repartido el riesgo. “Poner todos los huevos en una canasta”, no es un buen consejo para invertir en la bolsa.

Pero diversificar no quiere decir comprar acciones de diferentes empresas. Si compramos papeles de Banco Macro, Santander Río y Banco Hipotecario, no estaríamos diversificando sino concentrando el riesgo en el sector bancario. Por eso, la clave es diversificar los nichos de riesgo.

Leé más: ¿Cómo invierten los inversores?

La aversión al riesgo de un trader

El tercer factor que tenemos que considerar es la aversión al riesgo. Para determinar este punto nos tenemos que preguntar: ¿Qué tolerancia tengo para el dolor? Algunos pueden recibir una inyección sin chistar, otros vemos la jeringa y nos quedamos duros. De la misma manera, en un extremo están los codiciosos que no tienen límites y están dispuestos a todo y en el otro extremo los miedosos, el que entra en pánico cuando ve que su cuenta está “rosada” (no, roja, rosada).

Tenemos que ubicarnos en esta escala. ¿Vamos a tolerar si vemos la comitente un -8% o -10%? Todo dependerá de nosotros. Si tenemos 30 años y tenemos planeado retirar los frutos de la inversión dentro de 10 años, una baja no va a ser un problema.

Nuestra aversión al riesgo a la pérdida, y también a la ganancia, las expresamos mediante dos variables cuantificables: el stop gain y el stop loss. El posicionamiento de estas dos herramienta dependerá de nuestro perfil, de nuestra tolerancia a perder dinero. En definitiva, este aspecto determinará cuándo nos retiraremos del trade tanto si estamos ganando como si estamos perdiendo.

Bolsa para principiantes: Mirá el video “El Stop Loss” en YouTube

La clave es el autoconocimiento

En próximos artículos iremos más a fondo con cada uno de estos puntos. Mientras tanto, ya sabemos que la respuesta a la pregunta que planteamos al comienzo no pasa por el sector al que pertenece la empresa que estamos operando, o si la bolsa esta alcista o bajista, sino por el autoconocimiento.

Es necesario saber cómo operan las emociones en cada uno de nosotros y lo qué estamos dispuestos a realizar.


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Evitá estos cuatro errores al invertir en la bolsa

Equivocarse una o dos veces es parte del proceso de aprendizaje. Equivocarse muchas veces es una señal de que no estamos aprendiendo. El trader que recién se inicia a comprar y vender acciones muchas veces suele incurrir en los mismos errores. Equivocarse al invertir en la bolsa tiene un ingrediente adicional: puede ser muy caro.

Acá repasamos algunos de esos errores más frecuentes y sobre los que hay que prestar mayor atención.

1. No tener un plan al invertir en la bolsa


“Planeá tu operación, operá tu plan”

El método para invertir en la bolsa lo es todo. Iniciar un trade sin haberlo planificado es sacar todos los números para salir perdiendo. Tener una estrategia personal a la hora de abordar cada trade nos permitirá delinear una hoja de ruta para saber cuando ingresar, donde ubicar los stop loss y profit targets, y cuando cerrar un trade. El plan es la clave del éxito.

Autoimpoernos reglas no solo nos brinda un objetivo y un plan de acción claro. Además, nos permite separarnos de las emociones y no tomar decisiones impulsivas o apresuradas ante un movimiento del precio. Esto, en el largo plazo, redundará en resultados consistentes.

Planeá tu trade, ejecutá tu plan.

Lee también: Cómo armar un plan de trading

2. Permitir que las pérdidas se acumulen

No asumir las pérdidas en una posición perdedora y dejar que se acumulen puede ser una herida fatal para nuestra cuenta. Muchos al ver rojo en una operación entran en pánico y se paralizan. Es en este momento donde debemos dejar nuestro orgullo a un lado y cerrar la posición.

Aferrarse a una posición perdedora creyendo que se terminará revirtiendo es una conducta peligrosa que pone en peligro el capital. Por el contrario, asumir las pérdidas y comenzar a planificar un nuevo trade no solo es una actitud sana sino que además nos ahorrará severos dolores de cabeza.

Más: Mirá el video “Inicio de un trade en vivo” en YouTube

3. Dejar que las emociones intefieran en tu trade

“El trading es 80% conducta y solo 20% conocimiento. Si podemos controlar a la persona que vemos en el espejo podremos hacer mucho dinero” — Steve Burns

Los seres humanos tenemos emociones y son imposibles evitarlas. Sin embargo, a la hora de invertir en la bolsa es fundamental dejar las emociones a un lado. La codicia, la ira, el miedo o el optimismo pueden atentar contra nuestro capital y provocarnos grandes pérdidas.

Las emociones pueden nublar nuestro sentido común al invertir en la bolsa. De esta manera, el miedo nos puede llevar a cerrar una posición de forma prematura. Si ubicamos un stop loss, por ejemplo, un 2% debajo del precio de entrada y terminamos cerrando la posición cuando el precio cae un 1% respecto de nuestro ingreso, podemos llegar a convertir un trade ganador en uno perdedor.

En el mismo sentido, la codicia también puede convertir un trade ganador en uno perdedor o, en el mejor de los casos, en uno que arroje menores ganancias. Si en nuestro afán de obtener más ganancias nos desvíamos de nuestra estrategia e ignoramos el profit targetpodríamos reducir nuestras ganancias por dejarnos llevar por las emociones.

Más: Mirá el video Cómo controlar tus emociones en YouTube

4. Tradear cuando no es necesario

“Si la mayoría de los traders aprendieran a sentarse sobre sus manos el 50% de las veces, estarían haciendo mucho más dinero” —Bil Lipschutz

La ansiedad, la ambición por ganar más dinero, o la sensación de que nos estamos perdiendo oportunidades pueden llevarnos a operar más de lo necesario. Esto es una creencia errónea. Si seguimos esos impulsos terminaremos ejecutando trades que no hemos estudiado lo suficiente o en los que realmente no había ninguna razón para abrir una posición. 

Una buena regla para no incurrir en overtrading es fijar un límite máximo de operaciones en una rueda o reducir el horario en el que estamos activos en el mercado. Si continuamos operando una vez que alcanzamos nuestros objetivos diarios terminaremos por entregar el dinero que ganamos de nuevo al mercado.


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Cómo invertir en la bolsa y no fracasar en el intento

En muchos países invertir en la bolsa es sinónimo de oportunidad, excepto en Argentina. Los argentinos solemos ver el invertir en la bolsa como algo distante a nosotros.

En el mejor de los casos, la bolsa es considerada una timba, una especie de casino financiero que solo sirve para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

En el peor de los casos, ignoramos que la bolsa sea un vehículo de inversión disponible para todos los que cuentan con un pequeño (¡o gran!) capital ahorrado.

La bolsa es una inversión inteligente, solo si se opera de forma inteligente. También está repleta de mitos. “¿En qué podemos invertir?”, se pregunta un argentino. “En ladrillos”, es la respuesta casi unánime. Nadie dice “Quiero invertir en la bolsa”. No quiero ser peyorativo. Nuestro país ha transitado una historia económica turbulenta, repleta de altibajos, que ha moldeado y dejado su marca en nuestra cultura tradicionalista a la hora de invertir.

¿Preferís video? Clickeá acá para ver el Episodio 1 de Bolsa para Prinicpiantes en YouTube

En otros países la situación es diferente, muy diferente. En Estados Unidos, invertir en la bolsa es algo de todos los días. Una ama de casa invierte en la bolsa, un carpintero planifica su retiro invirtiendo en acciones, su jefe también, y el profesor de su hijo no se queda atrás.

En este artículo no pretendemos explicar qué es la bolsa, cómo comienzan las empresas a cotizar en bolsa o qué es una oferta pública de acciones. Vamos a ir directamente al grano. ¿Qué son las inversiones en activos financieros? ¿Qué implica invertir en la bolsa?

Para intrducirnos en el mundo de la bolsa requerimos de un agente o broker bursatil que será nuestra puerta de acceso. A través de ellos podremos intevenir en diferentes activos: renta fija, renta variable, CEDEAR, letras del banco central, cauciones, cheques de pago diferidos, y toda otra operatoria relacionada con el llamado de mercado de capitales secundario. Todos podemos ser parte de él.

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Paremos un segundo y repasemos algunos de los activos que acabamos de mencionar. Los instrumentos de renta fija son también llamados títulos públicos o bonos y representan deuda estatal. Los activos de renta variable, el tema que nos compete a nosotros, son las acciones de empresas que cotizan en bolsa. Estas empresas pueden ser privadas (Molinos), públicas o mixtas, es decir que cuentan con capital privado como estatal. Por último, los CEDEAR replican en pesos la evolución del precio de activos extranjeros como acciones de Apple, Citibank o la minera Vale de Brasil. Son empresas que no están presentes en el país pero que así y todo se pueden operar en el país.

Invertir en la bolsa es como apsotar en el casino

¿En que quedamos?¿La bolsa es una timba, como se suele decir, o no? Eso en parte depende de la persona que toma la decisión de tradear en los mercados de capitales. Probablemente, si vos decidís meterte en la bolsa sin haberte informado de cómo se comportan los precios o haber estudiado algunos coneptos básicos los resultados van a ser similares a los del casino: te vas a ir con las manos vacías.

Un trader no inteligente está condenado al desastre. Comprar cuando el precio está en su máximo, y vender en el mínimo, es la receta para el deastre. El precio está en constante en movimiento y los gráficos son una expresión gráfica del valor de una acción en un determinado momento.

La variación del precio nos dice mucho sobre el papel (acción) que estamos analizando. En un movimiento alcista, cuando el precio sube, habrá varaciones también hacia la baja, y de manera inversa en los movimientos bajistas. El precio nunca sube o baja de forma recta sino más bien en un zigzag. Cuando un precio deja de subir y comienza a bajar, o viceversa, estamos ante lo que llamamos cambio de tendencia.

No todo es un sube y baja. Los precios, a lo largo del tiempo, suelen mostrar una tendencia definida. Los llamamos canales y con ellos podemos identificar en que momento se encuentra el precio de una acción. Podemos estar ante un canal alcista (cuando el precio sube), uno bajista (cuando el precio baja), o uno lateral (cuando no hay una tendencia definida al alza o a la baja).

Si no estudiamos el movimiento de precios o la empresa, podemos decir que la bolsa es un casino. Compré a $10, vendí a $5 y perdí el 50% de mi dinero. “Hice una apuesta y me fue mal”, dice el trader que no es inteligente y asocia a la bolsa con el casino. Nuestro objetivo es tener las herramientas para saber en qué momento comprar y vender y en vez de perder el 50%, ganarlo.

Nadie tiene la bola de cristal

Ni yo, ni nadie, tiene la bola de cristal. Quien te asegure ganancias aseguradas te está mintiendo, manténganse lejos de esos. Acá hablamos de probabilidades, vamos a intentar prevér nuestras inversiones y estar del lado de las probabilidades. O mejor dicho de que las probabilidades estén de nuestro lado.

Nadie puede garantizarte ganar dinero en la bolsa. Una famosa frase, que suele ser atribuída a Benjamin Franklin, dice que “los impuestos y la muerte son las dos únicas cosas completamente ciertas en la vida”. De la primera no estoy seguro, pero la realidad es que vivir se trata de tomar riesgos. No hay garantía de que si compramos dentro de una tendencia alcista vamos a ganar dinero, pero aumentarán nuestras probabilidades, y mucho.

Suele decirse que en la bolsa hacen falta las tres P: plata, pelotas y paciencia. Y estudiar. Si seguimos este sencillo consejo puede ser obténgamos un nuevo amigo: el dinero inteligente.

¿Cómo invierten los inversores?

Artículo publicado originalmente en Bolsas y Mercados Españoles,  ¿Cómo invierten los inversores? en mayo de 2008.

Por Daniel Villalba Vila

La teoría financiera que podríamos llamar clásica, desarrollada a lo largo de los últimos 50 años desde el artículo seminal de Markowitz, parte del principio fundamental que los inversores son racionales y que los precios del mercado reflejan en todo momento y de manera instantánea el valor fundamental de los títulos. Este principio fundamental es la base de la llamada Hipótesis del Mercado Eficiente. La consecuencia de este principio es que un inversor racional no puede hacer nada para “ganar” al mercado. A esta teoría financiera, que se estudia en las facultades de económicas y administración de empresas desde hace muchos años, se la suele denominar Teoría de Cartera Moderna (Modern Portfolio Theory o MPT en sus siglas en inglés). Parte de los resultados de esta teoría consiste en un conjunto de recomendaciones de cómo debe actuar un inversor

De acuerdo con el principio de racionalidad económica, lo que debe hacer un inversor es intentar maximizar su riqueza final. Para cumplir este principio, y dando como válida la Hipótesis del Mercado Eficiente, lo mejor que puede hacer este inversor racional es invertir en el mercado de manera diversificada de una forma igual a la del mercado y permanecer en esta misma cartera salvo por necesidades de liquidez o debido a variaciones de su situación actual o de cambio en sus necesidades futuras.

A pesar de la cantidad de libros de texto y de artículos que sostienen los principios anteriores sobre la forma en que deben comportarse los inversores, lo cierto es que la evidencia empírica nos dice que las cosas no suceden de la forma en que, de acuerdo con la MPT, deberían suceder o, por lo menos, no enteramente.

Las decisiones de los inversores a la luz de la behavioral finance

La behavioral finance, a partir de los años 80, intenta explicar en qué aspectos y porqué la realidad difiere en algunos aspectos relevantes de lo que predice la MPT. En dos artículos publicados en esta revista (D. Villalba, 2001 y 2003) se explican algunos de los elementos fundamentales en los que se basa la behavioral finance para probar o argumentar el porqué en realidad el mercado o los inversores no se comportan, por lo menos enteramente, tal y como predice la MPT.

En este artículo nos centraremos en algunos elementos relevantes en el proceso de decisión de los inversores. Estos elementos a los que nos referimos son: 1) decisiones de venta, 2) decisiones de compra y 3) diversificación. A cada uno de ellos le dedicaremos una sección. Dado el importante incremento de la utilización de Internet por parte de muchos inversores, adicionalmente, dedicaremos una sección a los efectos de Internet en la actuación de los inversores.

En general, para cada una de estas secciones, intentaremos contestar a las siguientes preguntas: a) ¿Cómo debería actuar un inversor de acuerdo con los postulados de la MPT?. b) ¿De qué forma o formas realmente actúa? c) ¿Qué consecuencias tiene para la propia riqueza del inversor y/o para el mercado?

Las respuestas a las preguntas b) o c) no necesariamente podrán darse de forma rotunda. Muchas veces serán aproximaciones al problema que confirmarán o no futuras investigaciones. La teoría y la investigación empírica existente en estas materias no está, en muchos casos, suficientemente desarrollada como para poder obtener conclusiones definitivas por lo que es perfectamente posible que algunas de las explicaciones sobre el comportamiento real de los inversores o las causas del mismo puedan cambiar a lo largo de los próximos años

Decisiones de venta

De acuerdo con la MPT, los precios de cualquier valor siguen un paseo aleatorio. Esto significa que la mejor predicción sobre el precio futuro de un valor es el que tiene hoy. La consecuencia inmediata de este resultado es que no tiene ningún sentido vender un valor para, a continuación, volver a comprar éste mismo valor u otro diferente(1).

Nuestra expectativa de ganancia debida a la diferencia entre los precios venta y de compra sería nula. Solo tendríamos una pequeña pérdida debida al coste de la comisión por la venta y compra de títulos.

Es posible que necesitemos vender una parte de nuestra cartera porque, por ejemplo, precisemos de liquidez. ¿Qué títulos debemos vender entonces?. Conforme a la MPT lo que deberíamos hacer es básicamente vender los títulos de forma proporcional a la composición de nuestra cartera. Así si necesitamos liquidez del 20% de nuestras inversiones, deberemos vender el 20% de cada uno de los valores que tenemos en cartera(2) .

En resumen, para la MPT, no tiene sentido comprar y vender títulos para obtener un beneficio. El mercado no es predecible y, en consecuencia, no es posible obtener un beneficio realizando trading. En definitiva, de acuerdo con la MPT, comprar y vender solo produce una pérdida igual a los costes de transacción. La ganancia esperada por diferencia de precios de compra y venta es nula. Pero si, por alguna circunstancia, tenemos alguna predicción fiable que nos dice que el precio de un valor va a bajar, lo racional es vender, independientemente de que el valor en concreto a vender se obtenga un beneficio por su venta o que ya estemos en pérdidas y, por lo tanto, simplemente realicemos esta pérdida.

¿Los inversores realmente actúan tal y como hemos descrito en los párrafos anteriores? En general, la respuesta es no. Los inversores tienden a no realizar las pérdidas, esto es a no efectuar la venta real, en valores en los que pierden y, en cambio, vender antes de tiempo aquellos en los que tienen ganancias. Una gran parte de los inversores venden valores ganadores y mantienen perdedores. La behavioral finance tiene dos tipos de explicaciones para este comportamiento, ambos incompatibles con la MPT: la creencia de los inversores en la reversión a la media y la llamada aversión a la pérdida y el efecto disposición.

Reversión a la media

La reversión a la media es el principio según la cual existe un valor medio de cada valor al cual se acaba volviendo en algún momento. Así, si un valor tiene un precio que el inversor cree que está por debajo del que le corresponde (su valor “medio”) , tarde o temprano, el precio de este valor subirá hasta llegar a ese precio. Y, en consecuencia, recuperará las pérdidas que está teniendo en este momento. Si, en cambio, el precio está por encima de ese valor “medio”, acabará bajando hasta llegar al mismo. De esta forma, el inversor vende aquellos títulos que cree que su precio ha subido por encima de su media y no vende (o compra) aquellos cuyo precio de mercado está por debajo de su valor medio. Así, si el inversor tiene una serie de valores que entiende que están infravalorados por el mercado, tiende a mantenerlos esperando hasta que vuelvan a su valor “medio”.

Aversión a la pérdida

La aversión a la pérdida es un concepto que se deriva de la prospect theory (Kahneman y Tvesky, 1979) según la cual los inversores son reacios a realizar pérdidas – y por tanto vender- un valor en el cual el precio de venta es inferior al precio al que lo han comprado. La aversión a realizar pérdidas, no solamente es común entre los inversores en valores financieros sino también en el mercado inmobiliario (Coval y Shumway, 2000). En algunos casos la decisión de vender o no es también un problema de contexto (descripción de problema o framing: Tversky y Kahneman, 1992), esto es, la decisión de vender depende de la forma en como se formula o expresa la decisión. Un ejemplo muy simple de esta idea es el de la media botella llena o vacía. Supongamos una situación en la que existe el 50% de que el precio de un valor siga bajando y el 50% de que suba. Para mucho inversores no es lo mismo plantearse el problema diciendo que “el valor tiene un 50% de probabilidades de subir” que “el valor tiene un 50% de probabilidades de bajar” aunque ambos reflejen evidentemente el mismo hecho objetivo.

Efecto disposición

El comportamiento debido a la aversión a la pérdida es una parte de un comportamiento más general de los inversores llamado efecto disposición (Shefrin y Statman, 1985, Odean 1998 y Odean, 1999) según el cual, los inversores mantendrían demasiado tiempo activos en pérdidas y venderían demasiado pronto activos con plusvalías. Los últimos son actitudes propias de inversores aversos al riesgo y, en cambio, los primeros serían propios de inversores amantes del riesgo, algo que es incompatible, para una misma persona, con lo que antes hemos denominado inversor racional. Esto supone una curva de utilidad en forma de S en la que el punto central es el precio de referencia (Kahneman y Tversky, 1979). La evidencia empírica indica que para los inversores sujetos a este efecto, la rentabilidad de los valores que venden es superior a la de aquellos que mantienen en su cartera (Odeon, 1999), esto es, actuando de esta forma, obtienen una rentabilidad inferior a la que obtendría si, efectivamente, vendieran antes valores que están en pérdidas y más tarde los que están en ganancias.

De acuerdo con Bernartzi y Thaler (1995) los inversores son mucho más sensibles a las pérdidas que a las ganancias en el sentido que las primeras influyen el doble que las segundas. También argumentan que éstos son miopes, en el sentido de que solo “ven” a muy a corto plazo. De esta manera, inversores con estas características son enormemente sensibles a pérdidas en períodos cortos de tiempo. Este sería, por ejemplo, el caso del inversor que se siente muy disgustado o ansioso cuando le llega el extracto de cuenta de su banco o de su asesor financiero en el que se destacan pérdidas en su cartera o en algunos de sus valores o que, conociendo perfectamente la composición de su cartera, está pendiente casi permanentemente del valor de su cartera, especialmente si está en pérdidas

¿Existen mercados alcistas y bajistas?

Una evidencia sobre la aversión a la pérdida que conoce o puede comprobar cualquier persona que lleve algunos años en el mercado de valores o que examine los datos estadísticos existentes, es que cuando el mercado es bajista disminuyen muy notablemente el número de transacciones que se producen. No solo en los mercados financieros sino también en otros mercados como el inmobiliario. Buena prueba de ello es el número de empresas dedicadas a la intermediación en la compraventa de viviendas que están cerrando todos los días en España debido a la disminución del precio de la vivienda.

De acuerdo con la MPT, no se debe vender, salvo por necesidades de liquidez o de mayor diversificación. Pero, sabemos que los inversores venden y compran en unos períodos más que en otros. En realidad, lo que sucede es que la MPT ni tan siquiera contempla lo que llamamos habitualmente mercados bajistas o alcistas. Para la MPT no hay mercados sobrevalorados ni infravalorados. Los valores siempre están en su precio correcto. Y por eso, de acuerdo con la MPT, no tiene sentido comprar y vender. Es evidente que esta no es una idea compartida por los profesionales y probablemente tampoco por la mayoría de los académicos. Esto es, los resultados de la MPT son totalmente incompatibles con la existencia de mercados que normalmente conocemos como mercados alcistas (bull) o bajistas (bear), aunque ciertamente no tenemos una definición, por lo menos clara, de estos conceptos. A día de hoy, no tenemos aún ninguna teoría o explicación medianamente sólida de la razón por la que se producen mercados alcistas y bajistas. Algunos incluso niegan su existencia. Después de la burbuja de las punto com en el año 2000, y la consiguiente bajada de tipos de interés por parte de Alan Greenspan, muchos hablaron de una burbuja de activos (mercado alcista en bolsa y en el mercado inmobiliario). El propio Greenspan confesó la imposibilidad de saber si realmente había un mercado alcista o no. En definitiva, parece que existen mercados alcistas y bajistas pero no sabríamos como definirlos, y en consecuencia, tampoco sería obvio como actuar sobre los mismos por parte del inversor o de los reguladores.

Ya hemos mencionado antes que el inversor racional no debe, en principio, comprar o vender si no es porque precisa de liquidez pero, en todo caso, y dado el sistema impositivo habitual en todos los países, si algo podría considerarse racional es vender aquellos valores que tiene y que están en pérdidas con el fin de desgravar el correspondiente impuesto y no vender aquellos que están en ganancias ya que a esta ganancia deberá restársele el correspondiente impuesto por las ganancias obtenidas. A pesar de ello, lo más habitual es que prevalezca el efecto disposición, lo que supone un claro perjuicio económico para el inversor. Por ahora, no tenemos una explicación razonable para este comportamiento que podemos considerar claramente como no racional.

Decisiones de compra

La decisión de compra de un inversor racional no es diferente que la de venta que ya hemos explicado en la sección anterior. Se invierte al principio y, salvo necesidades o cambios sobrevenidos en el inversor, no se deben hacer nuevas compras porque tampoco se hacen ventas. Sin embargo la realidad, de nuevo, es bastante diferente. Una gran mayoría de inversores compran y venden de manera más o menos regular.

Las decisiones de compra y de venta tienen, sin embargo, condiciones diferentes a la hora de decidir. Para empezar, un inversor que quiere vender solo tiene que analizar los valores que tiene en su cartera. En general, este no es un número muy elevado. Aunque en teoría podría vender valores que previamente podría alquilar (venta en corto) esta práctica sigue siendo muy poco común entre la gran mayoría de los inversores. En cambio, si su decisión es la de comprar, en principio el inversor podría comprar cualquiera de todos los valores que se ofrecen en el mercado. En muchos mercados, esto son cientos o miles. En realidad, nadie analiza todos los valores susceptibles de ser comprados para escoger los mejores. De hecho, ni tan siquiera las sociedades de valores o bancos más grandes analizan todos los valores que cotizan.

¿Cuál es entonces la forma más habitual de comprar? De acuerdo con Barber y Odean (1999) los inversores tienden a invertir en aquellos valores que llaman su atención por la razón que sea, incluso aunque esta atención sea debida a noticias negativas. Los mencionados autores llaman a esta forma de actuar efecto atención. Evidentemente, tener información y/o analizar cada uno de los valores susceptibles de ser comprados tiene un coste importante y, por lo tanto, puede ser perfectamente racional no analizarlos todos puesto que el coste de su análisis podría ser muy superior al obtenido debido a una mejor selección de los mismos. El hecho es que el efecto atención restringe el universo de valores a invertir a aquellos que han recibido una mayor atención por parte de los medios, a veces, incluso por razones que no tengan nada que ver con sus expectativas de beneficios. Evidentemente, no parece racional escoger solo entre aquellos valores que más han llamado la atención aunque, por otra parte, no sabemos muy bien cual debería ser la forma en la que habría que seleccionar un primer número limitado de títulos objeto de análisis. Generalmente los bancos de inversión y/o brokers realizan análisis de un nú- mero relativamente limitado de todos los valores que cotizan en los mercados, muchas veces en función de la capitalización o del free float. Sin embargo, es evidente que no siempre los valores con mayor número de análisis son los que obtienen mayores rentabilidades.

Ya hemos visto en la sección anterior que algunos inversores son miopes o tienen aversión a las pérdidas. Este tipo de inversores tienden a tener carteras más conservadoras (con un mayor porcentaje de renta fija a corto) que la que les correspondería de acuerdo con lo que sería recomendable conforme a una decisión más racional. Si por alguna razón tienen carteras que están más de acuerdo con su perfil objetivo de riesgo, en cuanto se producen situaciones de pérdidas perfectamente normales, se sienten profundamente ansiosos y pueden o suelen generar graves discusiones con los gestores que les llevan su cartera. Finalmente, acaban teniendo carteras mucho más conservadoras que las que se derivarían de una decisión racional atendiendo a su perfil de riesgo objetivo. Esto es, acaban comprando y teniendo en su cartera un mayor porcentaje de deuda pública a corto plazo que el que les correspondería por su perfil objetivo de riesgo.

Diversificación

Es bien conocido el dicho popular de que no deben ponerse todos los huevos en la misma cesta. Uno de los pilares básicos de la MPT es que una cartera debe ser diversificada. Más aún, el Capital Asset Pricing Model (CAPM) concluye que la cartera más adecuada es aquella que tiene valores en la misma proporción que los que componen el mercado más una parte dedicada a un activo sin riesgo (por ejemplo, deuda pública a un año). El porcentaje dedicado al activo sin riesgo dependerá de la mayor o menor aversión al riesgo del inversor. El mercado considerado debe ser, en principio, el más amplio posible puesto que de esta forma la diversificación es mayor. La máxima diversificación posible tiene, sin embargo, dos condicionantes: para un inversor pequeño o relativamente pequeño puede resultarle excesivamente caro diversificar, especialmente fuera de su país de origen dado los mayores costes de transacción que deberá soportar en estos casos y que pueden no compensarle de las ventajas de una mayor diversificación. Segundo, fuera de su mercado doméstico y sobre todo fuera de su propia divisa puede tener riesgos importantes debido a la volatilidad de la divisa en la que se quiera diversificar y, a veces, en los posibles riesgo país o de cualquier otro tipo y que no tiene en su mercado doméstico. Por lo tanto, aunque en principio es conveniente diversificar al máximo, cuando se consideran diferentes mercados ésta no debe ser normalmente en proporción a la capitalización de cada valor en el mercado total considerado.

Sesgo de ambigüedad y familiaridad

Una buena parte de los inversores diversifica mucho menos de lo que recomienda la MPT. Una primera explicación de la insuficiente diversificación de los inversores es el llamado sesgo de ambigüedad y familiaridad (Heath y Tversky, 1991 y Fox y Tversky, 1995). La idea central que subyace en estos sesgos es que las personas se sienten incó- modas para tomar decisiones (por ejemplo, invertir en un determinado valor) cuando no pueden asignar una cierta probabilidad al resultado de su decisión. Esto es, tienen una gran incertidumbre o ambigüedad sobre las consecuencias de sus decisiones. Y, en cambio, son más proclives a decidir en aquellas cuestiones en las que pueden asignar una probabilidad (muchas veces subjetiva) a los resultados de su decisión, esto es, se sienten más cómodos o con una mayor familiaridad sobre el tema que deben decidir. Estos sesgos tienen como consecuencia que los inversores tienden a invertir más en su mercado doméstico que lo que recomienda una diversificación eficiente o, aún más y peor, tienden a invertir solo o casi solo en aquellos valores que les son más conocidos, familiares o sencillamente se sienten más competentes porque quizá conozcan mejor el negocio de la empresa en cuestión, por ejemplo, debido a que el propio inversor o algún familiar o amigo trabaja en la empresa o porque tienen análisis de unos pocos valores que les proporciona el director de su sucursal bancaria o algún amigo. En definitiva, el inversor tiende a invertir en los valores de los que cree tener un mayor conocimiento y obviar aquellos que cree desconocer en parte o enteramente. Todo ello hace que tienda a invertir en unos pocos valores, desde luego muchos menos que los que recomienda la MPT.

Pero no todos los inversores, pequeños y grandes, tienen problemas derivados del sesgo de familiaridad y ambigüedad. Existe, efectivamente, una demanda importante y creciente para invertir en carteras diversificadas. Para satisfacerla el mercado ha creado unos fondos llamados ETFs (Exchange Trade Funds) (3) cuya composición es una réplica exacta de algún índice. Y, por lo tanto, cada título de un ETF representa una pequeña parte de un índice. De esta forma el inversor puede diversificar, de acuerdo con la MPT, con unos costes de transacción mucho más bajos que si tuviera que invertir él mismo en una cartera diversificada. Este tipo de fondos ha crecido de una manera vertiginosa desde finales de los 90, lo que avalaría un incremento de la creencia de los inversores en las recomendaciones derivadas de la MPT y, paralelamente, en una disminución de los sesgos a los que hemos aludido en esta sección.

El resultado de una diversificación insuficiente es un aumento del riesgo del inversor, lo que se traduce en una mayor e innecesaria volatilidad de su cartera, esto es, para la misma rentabilidad esperada, el inversor poco diversificado tendrá una mayor volatilidady, en consecuencia, su cartera será menos eficiente.

El efecto internet

En estos últimos años ha habido un gran aumento en el número de inversores que compran o venden directamente en el mercado mediante un ordenador personal conectado al mercado vía Internet en lugar de hacerlo mediante órdenes escritas o por teléfono a algún intermediario financiero. El efecto visible más importante que ha tenido la extensión en la utilización de Internet por parte del inversor ha sido el aumento del número de compras y ventas realizadas por el propio inversor. Generalmente las transacciones realizadas a través de Internet son más baratas que aquellas que se realizan de la forma tradicional.

Sesgo de sobreconfianza

El mayor número de transacciones que se observan cuando un inversor opera a través de Internet parece deberse al llamado sesgo de sobreconfianza que podríamos definir como la creencia en la habilidad, la capacidad o la simple intuición de uno mismo para actuar o tomar decisiones de forma acertada. La psicología cognitiva ha estudiado extensamente este sesgo para una gran cantidad de situaciones. En el caso de los inversores, los que tienen este sesgo creen que son más listos, tienen mejor intuición y mejor información que la mayoría de los que le rodean: amigos, familia o incluso profesionales. Los propios profesionales no están exentos, muchas veces, de este sesgo. La sobreconfianza de los inversores se manifiesta de dos formas: la llamada sobreconfianza de predicción y la sobreconfianza de certidumbre. De acuerdo con la primera, sabemos que los inversores, o incluso los expertos en general, dan unos intervalos de confianza en sus predicciones que son mucho más estrechos que los que realmente se deducen de datos estadísticos objetivos. Así, por ejemplo, cuando a principio de año se suelen publicar las estimaciones del nivel índice bursátil correspondiente a final de año, por ejemplo del IBEX-35, el conjunto de expertos (probablemente más del 90% de ellos) produce estimaciones que varían en un máximo de 8 o 10 puntos porcentuales entre el mínimo y el máximo (por ejemplo entre el 5% y el 15% de aumento del índice) cuando objetivamente sabemos que una variación dentro de este intervalo solo se produce con una probabilidad de alrededor del 20%. En otras palabras, la realidad de la variación del IBEX-35 solo estará dentro del intervalo pronosticado por los expertos una vez cada 5 años.

La sobreconfianza de certidumbre aplicado a nuestro hipotético inversor con este sesgo es aquella actitud por la que el inversor cree estar muy seguro de que tal o cual valor se va a comportar de una determinada manera. Fischhoff, Slovic y Lichstenstein (1977) llegaron a la conclusión que algunos eventos que las personas dicen que van a ocurrir con seguridad (probabilidad = 1), verdaderamente ocurren solo el 80% de las veces y que aquellos que con seguridad no van a ocurrir (probabilidad = 0) en realidad ocurren el 20% de las veces. De una manera más general, los experimentos en psicología cognitiva, demuestran que las personas solemos calibrar mal la probabilidad con la que puede ocurrir algún hecho.

Internet y la abundancia de la información

La utilización de Internet ha incrementado notablemente la información que tienen los inversores del mercado y esto ha supuesto, o está suponiendo, un aumento de la sobreconfianza de los inversores. De esta forma, creen tener un mejor conocimiento y control de cada situación que la que tenían antes de utilizar Internet. Incluso, en ocasiones, la utilización de Internet ha cambiado el criterio de decisión que el propio inversor tenía antes de usarlo (Barber y Odean, 2001). Una mayor información puede aumentar, al principio, la precisión de la previsión y una decisión más adecuada. Sin embargo, demasiada información puede empeorarla (Steward, Heideman, Moniger y Reaga-Cirincione, 1992). Es claro que Internet puede producir una gran sobreabundancia de información y, en algunos casos, empeorara la calidad de las decisiones tomadas. Otra consecuencia del aumento de la sobreconfianza debido a una mayor información es un incremento en el número de transacciones realizadas por parte de los inversores sobreconfiados en sus habilidades. Como ya hemos visto anteriormente, de acuerdo con la MPT, una mayor actividad de trading no supone unas mayores ganancias sino todo lo contrario. Ciertamente, y aunque las transacciones por Internet suelen ser bastante más baratas que mediante procedimientos más tradicionales, un incremento en el número de transacciones puede resultar finalmente en un mayor coste para el inversor y, en consecuencia, una menor rentabilidad, y ello al margen de los otros posibles efectos ya comentados.

NOTAS:

(1) Salvo que se pretenda con ello una mayor diversificación de la cartera.

(2) Naturalmente, si tenemos muy pocas acciones de cada valor y los costes de transacción son importantes, puede no ser recomendable esta forma de actuar.

(3) Para una descripción de los que se ofrecen en España puede verse, por ejemplo, www.bolsasymercados.es/ETF.

BIBLIOGRAFÍA:

Barber, B., y Odean T. (1999) “The Courage of Misguided Conviction:Trading Behavior of Individual Investors”. Financial Analysts Journal. Nov/Dec 1999.

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Fischhoff, B., Slovic P. y Lichstenstein S. (1977) “Knowing with certainty: The appropriateness of extreme confidence” .Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance 3, 552-64.

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Villalba D. (2001) “Behavioral Finance: Un paradigma emergente en finanzas”. Bolsa de Madrid 102, octubre 2001, 56-61.

Villalba D. Villalba (2003) “Son los inversores racionales”. Bolsa de Madrid, 119, abril 2003, 52-55.

El autor es Catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid